Desde El Volcán
COLIMA, COL. 7 06 23.- Uno de los ideales de cualquier gobierno, es controlar las voces que disienten de los abusos de autoridad, violaciones constitucionales, pero sobre todo, de los crímenes a periodistas que disienten de los sistemas, publicando información que descubre sus trapacerías y desmedida ambición, tentados por la posibilidad de perpetuarse en
el poder.
Estados como Cuba, han avanzado en la destrucción de las garantías individuales, pisoteando derechos humanos inalienables, que se han escrito con tinta sangre emanada de la vida de próceres que tuvieron por religión la búsqueda de la verdad a través del periodismo.
Este pasado 26 de mayo del año en curso, la Asamblea Nacional de Cuba aprobó la primera Ley Sobre Medios que regula la
comunicación en Internet y consagra la prohibición de los medios independientes en la isla, que en un reflejo “copión” del presidente Andrés Manuel, en México la acción socialista podría replicarse antes de que termine su mandato.
Con el Congreso de la Unión a favor no es nada descabellada la presentación de una Iniciativa en ese tenor, tratando de conseguir la fiscalización de las redes sociales, y las respectivas sanciones a quienes externen un pensamiento diferente, como ya lo hacen desde el mes pasado en el Estado socialista Cubano.
AMLO, abusa del poder del micrófono que le da una tribuna nacional denominada “la Mañanera”, donde a cada paso que da, sostiene un discurso de odio contra los medios de comunicación, lo que hace que en las clasificaciones mundiales México aparezca como el primer lugar de periodistas desaparecidos en el mundo consecuencia de la inducción que ocasiona en sus fanáticos, así que no sería raro que se retome la ley Cubana que vulnera de manera dramática la Libertad de Expresión, y se aplique en nuestro país, como antesala de la Cubanización de la Libertad de Expresión en México, pronto. censura a la Prensa, que se intensifica a medida que se acercan los comicios electorales del 2024, desprestigiando a todo medio que se postule contrario a sus candidatos “Corcholateros”.
La agenda de la comisión de Derechos Humanos, sigue teniendo un enorme vacío, cuando se habla de más de 150 periodistas asesinados en México durante el sexenio Lopezobradorista, y es justo en esta fecha, los lobos vestidos de oveja de los 3 órdenes de gobierno estarán otorgando “reconocimientos” a las trayectorias periodísticas por los años de ejercicio, que en realidad deberían ser por considerarse “sobrevivientes” del sistema autocrático que no garantiza la mínima seguridad para el desempeño correcto del periodismo independiente.
De facto, un poder judicial que no tiene autonomía no puede garantizar los derechos descritos en la constitución, menos exigirle a su departamento de prensa, que monitoreé las denuncias públicas en los medios que debieran seguirse por oficio cuando de actos delictivos probados se tratase; situación imposible ante el rezago judicial prevaleciente en el país, donde las morgues estatales rebozan de cadáveres, y los escritorios de averiguaciones que no se realizan, amén de los “expedientes
perdidos” con el tiempo.
En un país donde la tribuna presidencial se convierte en el club de tiro donde el blanco preferido son los periodistas, y donde el crecimiento en las muertes pudiera acreditarse al exacerbado fanatismo motivado por el discurso de odio, cobijado por la
impunidad, traduciéndose así que en México ni existe la democracia, ni el estado de derecho, menos la libertad de expresión, por tanto, puede considerarse que no hay nada que celebrar.
Que quede en la conciencia de los medios oficialistas, que son cómplices en las muertes de aquellos que en la búsqueda de la verdad perdieron la vida, y que en cada dádiva que reciben, cavan fosas que revisten con el mármol de la corrupción, creando sepulcros blanqueados podridos por dentro por la cobardía.
Un 7 de junio más, ahora con un río de sangre acrecentado, por las excesivas muertes sin justicia, con una fallida estrategia de abrazos, no balazos, y un presidencialismo morenista que pretende extenderse de menos hasta el 2030 inevitablemente, a menos que la sociedad rompa con la apatía reflejada en los Estados de Coahuila y Estado de México y participe en los comicios del 2024 en un sentido diferente. Por hoy el espacio se termina, y como dijo Don Chuyaco… ¡Adió!