[La autora de esta crónica sabe de lo que está hablando: es cineasta, editora (su sello unasletras lleva publicando libros desde hace un cuarto de siglo ahí en Mérida) y posee un recinto cultural en Yucatán, siempre ha avanzado por sus propios medios, porque el funcionariato parece no tener tiempo para ninguno de los proyectos independientes del estado…]
Mérida, Yucatán, 26 de febrero (Notimex).? Hace unos días, por la mañana, fui al Centro Cultural de Mérida Olimpo con el propósito de escuchar una conferencia sobre diplomacia cultural, tema excepcional y, sin duda alguna, relevante para nuestra sociedad ya que, obviamente, tenemos mucho que aprender al respecto.
España en México
La conferencia fue impartida por la diplomática María Eugenia Menéndez, actualmente agregada cultural de España en Argelia. La expositora se mantuvo de pie todo el tiempo, y —micrófono en mano— narró experiencias personales y de trabajo con el soporte visual de unas cuantas proyecciones y textos previamente preparados como power-point. Además, ofreció definiciones textuales del término “cultura” y, entre otras cosas, nos presentó un video promocional de España con el que ella se identifica, el cual muestra la realidad de su país hoy en ámbitos concretos, incluido el deporte. Un video, por cierto, creado a partir de fotografías y escenas cortas de momentos felices.
Conforme avanzaba la conferencia me pregunté mentalmente lo siguiente: ¿por qué traen a alguien de España a impartir el ABC de la diplomacia cultural? Bueno, evidentemente no es ella la única persona encargada de instruirnos, hay otros invitados internacionales exponiendo su experiencia y sus ideas aquí estos días, y ofrecerán talleres con dinámicas de aprendizaje dirigidas —primordialmente— a los estudiantes universitarios de la ciudad, concretamente de la Universidad Modelo, organizadora del evento.
Acercamiento con los grupos independientes
La diplomacia cultural es una materia pendiente tanto para los propios funcionarios culturales del Estado mexicano como para, concretamente, el propio gobernador de Yucatán, la secretaria de Cultura ?Érika Millet? y la gran mayoría de integrantes de la burocracia cultural académica y municipal.
Nos consta a muchos la falta de preparación y sensibilidad diplomáticas de los funcionarios culturales en el trato con quienes estamos dedicados a la cultura desde hace años, ya sea como gestores o como creadores… Nos consta, por ejemplo, que se niegan a conocer personalmente los foros culturales independientes; es como si les diera flojera dedicar un par de horas para dirigirse hasta determinado lugar, mirar con sus propios ojos el espacio… hacer unas cuantas preguntas diplomáticas —de cortesía— y, listo, mostrar-insinuar un interés genuino… o incluso una posibilidad —por remota que sea— de cooperación.
Sí, los españoles han tomado de Francia y de Alemania muchas lecciones para saber cómo actuar en sus relaciones —de cooperación— con el mundo, específicamente partiendo del arte y la cultura como ese gran punto de quiebre para generar y ganar confianza, para subsanar errores del pasado, para alardear interés y crear una positiva y fructífera amistad… El Centro Cultural de España en México —en el Centro Histórico de la Ciudad de México— es un buen ejemplo.
Se trata, sí, de diplomacia cultural.
Unos minutos, cuando menos
Entonces, si el rey de España concede unos minutos de su valioso tiempo al embajador de México, por ejemplo, cuando éste recibe la oportunidad de presentar sus cartas credenciales ante la autoridad, lo mismo se esperaría de un funcionario cultural universitario o de una secretaria de Cultura; eso, al menos darse el tiempo de ver con quién se cuenta, quiénes están haciendo cosas que de una u otra forma él o ella podría emplear en pro de su corto periodo de reinado…
¿Con quién podrían generar vínculos?, ¿hacia dónde pueden expandir su poderío?
Empezando por aquí: los funcionarios culturales de alto y bajo rango se deben de dar el tiempo para ver quiénes están en condiciones de aportar algo al propio desarrollo del medio que gobiernan, es decir de la sociedad a quien se supone representan.
No es el caso de Yucatán.
Hasta hoy existe un vacío de diplomacia, y ese vacío es notable y de consecuencias adversas, negativas.
El conocimiento es poder
Ciertamente, en la Universidad Modelo existe un área dirigida específicamente a formar a los jóvenes en humanidades, y ofrecen dos carreras de nivel licenciatura: “Comunicación” y “Lengua y Literatura Modernas”. Yo trabajo en una editorial pequeña con 25 años de trayectoria en Mérida. Poco tiempo antes de finalizar el año 2019 le ofrecí al actual director de Humanidades, el doctor Luis Urzaiz Duch, tres libros recién publicados de autores talentosos de la península de Yucatán, dos de Mérida y una escritora de Quintana Roo. Intenté vendérselos. Cero interés. No me compraron ningún ejemplar. Total falta de diplomacia a pesar de que este sello editorial ha sido y es fuente de empleo de estudiantes egresados y profesores de la Universidad Modelo.
Afortunadamente, el panorama cambiará muy pronto. La meta del gran evento internacional inaugurado hace unos días es crear gestores que, en primer lugar, sepan en qué suelo pisan. Con sus gestiones serán modelo de diplomacia, seguramente. El conocimiento es poder…
¿De quién es esa frase?
Quien sea que la haya pronunciado, sabía de diplomacia.

[La autora de esta crónica sabe de lo que está hablando: es cineasta, editora (su sello unasletras lleva publicando libros desde hace un cuarto de siglo ahí en Mérida) y posee un recinto cultural en Yucatán, siempre ha avanzado por sus propios medios, porque el funcionariato parece no tener tiempo para ninguno de los proyectos independientes del estado…]
Mérida, Yucatán, 26 de febrero (Notimex).? Hace unos días, por la mañana, fui al Centro Cultural de Mérida Olimpo con el propósito de escuchar una conferencia sobre diplomacia cultural, tema excepcional y, sin duda alguna, relevante para nuestra sociedad ya que, obviamente, tenemos mucho que aprender al respecto.
España en México
La conferencia fue impartida por la diplomática María Eugenia Menéndez, actualmente agregada cultural de España en Argelia. La expositora se mantuvo de pie todo el tiempo, y —micrófono en mano— narró experiencias personales y de trabajo con el soporte visual de unas cuantas proyecciones y textos previamente preparados como power-point. Además, ofreció definiciones textuales del término “cultura” y, entre otras cosas, nos presentó un video promocional de España con el que ella se identifica, el cual muestra la realidad de su país hoy en ámbitos concretos, incluido el deporte. Un video, por cierto, creado a partir de fotografías y escenas cortas de momentos felices.
Conforme avanzaba la conferencia me pregunté mentalmente lo siguiente: ¿por qué traen a alguien de España a impartir el ABC de la diplomacia cultural? Bueno, evidentemente no es ella la única persona encargada de instruirnos, hay otros invitados internacionales exponiendo su experiencia y sus ideas aquí estos días, y ofrecerán talleres con dinámicas de aprendizaje dirigidas —primordialmente— a los estudiantes universitarios de la ciudad, concretamente de la Universidad Modelo, organizadora del evento.
Acercamiento con los grupos independientes
La diplomacia cultural es una materia pendiente tanto para los propios funcionarios culturales del Estado mexicano como para, concretamente, el propio gobernador de Yucatán, la secretaria de Cultura ?Érika Millet? y la gran mayoría de integrantes de la burocracia cultural académica y municipal.
Nos consta a muchos la falta de preparación y sensibilidad diplomáticas de los funcionarios culturales en el trato con quienes estamos dedicados a la cultura desde hace años, ya sea como gestores o como creadores… Nos consta, por ejemplo, que se niegan a conocer personalmente los foros culturales independientes; es como si les diera flojera dedicar un par de horas para dirigirse hasta determinado lugar, mirar con sus propios ojos el espacio… hacer unas cuantas preguntas diplomáticas —de cortesía— y, listo, mostrar-insinuar un interés genuino… o incluso una posibilidad —por remota que sea— de cooperación.
Sí, los españoles han tomado de Francia y de Alemania muchas lecciones para saber cómo actuar en sus relaciones —de cooperación— con el mundo, específicamente partiendo del arte y la cultura como ese gran punto de quiebre para generar y ganar confianza, para subsanar errores del pasado, para alardear interés y crear una positiva y fructífera amistad… El Centro Cultural de España en México —en el Centro Histórico de la Ciudad de México— es un buen ejemplo.
Se trata, sí, de diplomacia cultural.
Unos minutos, cuando menos
Entonces, si el rey de España concede unos minutos de su valioso tiempo al embajador de México, por ejemplo, cuando éste recibe la oportunidad de presentar sus cartas credenciales ante la autoridad, lo mismo se esperaría de un funcionario cultural universitario o de una secretaria de Cultura; eso, al menos darse el tiempo de ver con quién se cuenta, quiénes están haciendo cosas que de una u otra forma él o ella podría emplear en pro de su corto periodo de reinado…
¿Con quién podrían generar vínculos?, ¿hacia dónde pueden expandir su poderío?
Empezando por aquí: los funcionarios culturales de alto y bajo rango se deben de dar el tiempo para ver quiénes están en condiciones de aportar algo al propio desarrollo del medio que gobiernan, es decir de la sociedad a quien se supone representan.
No es el caso de Yucatán.
Hasta hoy existe un vacío de diplomacia, y ese vacío es notable y de consecuencias adversas, negativas.
El conocimiento es poder
Ciertamente, en la Universidad Modelo existe un área dirigida específicamente a formar a los jóvenes en humanidades, y ofrecen dos carreras de nivel licenciatura: “Comunicación” y “Lengua y Literatura Modernas”. Yo trabajo en una editorial pequeña con 25 años de trayectoria en Mérida. Poco tiempo antes de finalizar el año 2019 le ofrecí al actual director de Humanidades, el doctor Luis Urzaiz Duch, tres libros recién publicados de autores talentosos de la península de Yucatán, dos de Mérida y una escritora de Quintana Roo. Intenté vendérselos. Cero interés. No me compraron ningún ejemplar. Total falta de diplomacia a pesar de que este sello editorial ha sido y es fuente de empleo de estudiantes egresados y profesores de la Universidad Modelo.
Afortunadamente, el panorama cambiará muy pronto. La meta del gran evento internacional inaugurado hace unos días es crear gestores que, en primer lugar, sepan en qué suelo pisan. Con sus gestiones serán modelo de diplomacia, seguramente. El conocimiento es poder…
¿De quién es esa frase?
Quien sea que la haya pronunciado, sabía de diplomacia.

Eugenia Montalván Colón
Eugenia Montalván Colón