Jesús Te Ampare

De Xóchitl Gálvez existe una imagen que la describe tal cual es: vestida de huipil (tradición indígena), pedaleando su bicicleta, de buen humor y con una sonrisa natural.

Esa es una parte de su personalidad; otra, la de una mujer sencilla, honesta y segura de sí misma.

Una más: no le tiembla la mano para enfrentarse al más poderoso, al más parolero; y no le da miedo el diablillo disfrazado de politiquero invencible.

La aspirante del Frente Amplio por México no le teme a la corte de “talegones” y tarugos ineptos que la agreden, acosan con insistencia y calumnian en su lucha por conquistar Palacio Nacional.

Es auténtica y exitosa. Entusiasta y optimista.

No pierde el piso ni se marea cuando desempeña responsabilidades políticas.

Prefiere los frijolitos frescos, tortillas hechas a mano con picante jalapeño en una comunidad indígena, que degustar caviar en un lugar suntuoso rodeada de políticos hipócritas y sabihondos.

El portazo presidencial le abrió los ojos.

Por su habilidad, ingenio y templanza, se convirtió en víctima perpetua de los “aplaudidores” de la 4T, que son rudos de entendimiento y buenos para la maldad.

Hoy día, la fuerza del corazón, la fuerza de la mente y la fuerza del espíritu son características que la han posicionado en gran parte del electorado, incluyendo a la población apática al sufragio.

Es distinta a sus adversarios que participan en la contienda.

Xóchitl sobresale entre los trece aspirantes del Frente Amplio por México, al lograr hasta hoy más de 220 mil firmas de las 150 mil requeridas. Esto no significa que baje la guardia.

No se dobla ante la persecución política de la “chachalaca mayor”, que terquea en descarrilarla.

Mientras las corcholatas del régimen recorren el país con rigurosa seguridad, camionetas blindadas y un excesivo apoyo económico, ella, con la sonrisa a flor de piel, pedalea su bicicleta al ritmo de una precampaña disfrazada que la ha asentado en el corazón de los mexicanos.

Hay voces que la conminan a cuidar su integridad física porque enfrenta al poder perverso, omnímodo.

“Cuando uno toma la autoridad, les voy a decir: a mí me sobran los ovarios (lo) que a estos bueyes les faltan güevos”.

Fue en Puebla donde la senadora afirmó no tener miedo a ser víctima de algún atentado, tras el clima de hostigamiento en su contra generado desde las mañaneras.

“No temo por mi vida, nunca he sido una mujer que tenga miedo, como dice el dicho:  el que no quiera amanecer orinado que no duerma con niños”, bromea.

Sé que en una contienda hay golpes bajos, pero no se vale que el Presidente use todo el poder del Estado para atacarme, precisó.

Y le envió mensaje: “está (usted) frente a la mujer más valiente, que no se dobla. No hay un peso mal habido en mis cuentas bancarias, nunca me he robado un peso del erario”, aclaró.

Si Xóchitl decide dejar la bicicleta como medio de transporte, pierde lo que ha avanzado en imagen política; si cambia el huipil por traje sastre, pierde el origen que ha sido “oro molido” para darse a conocer como una mujer fuera de serie: sencilla, honesta, inteligente y trabajadora.

¿Por qué intentarían hacerme algo?, se pregunta y suelta que los medios y otras personas exageran cuando comentan que me pueda pasar algo.

“Entiendo que hay cosas que pasaron, pero ni traigo escoltas, ni voy a traer escoltas, ni me voy a bajar de la bicicleta y punto”, sostiene la carismática servidora pública de Hidalgo.

 “Voy a seguir con mi vida cotidiana porque a Colosio lo cuidaba el Estado Mayor Presidencial y lo mataron. No es garantía traer 200 escoltas para que no te pase nada”, remata.

Mientras Xóchitl despide rayos de luz propia, las corcholatas oficiales palidecen y surge el arqueo de cejas del mandatario por un posible fracaso de Morena en las elecciones de 2024.

ceciliogarciacruz@hotmai.com