Un jurado federal en Manhattan determinó que Live Nation y su filial Ticketmaster ejercen un monopolio que afecta de manera negativa al mercado de conciertos y eventos en vivo, tras un juicio impulsado por más de 30 estados de Estados Unidos. La resolución representa un golpe significativo para la empresa, que controla gran parte de la industria del entretenimiento en vivo.
El veredicto establece que Ticketmaster cobró de más a los consumidores, con un sobreprecio de 1.72 dólares por entrada en 22 estados, lo que podría traducirse en cientos de millones de dólares en sanciones. Además, la decisión abre la posibilidad de que Live Nation enfrente órdenes judiciales para desprenderse de algunos de sus recintos, incluidos anfiteatros bajo su propiedad.
Durante el juicio, la fiscalía argumentó que la compañía utilizó su posición dominante para impedir que los recintos trabajaran con múltiples vendedores de boletos, sofocando la competencia y elevando los precios. Jeffrey Kessler, abogado de los estados, calificó a la empresa como un “bully monopolístico” que perjudica a los consumidores.
Live Nation defendió su modelo de negocio y aseguró que los precios y prácticas de venta dependen de los artistas, equipos deportivos y recintos. “El éxito no va en contra de las leyes antimonopolio en Estados Unidos”, afirmó su abogado David Marriott.
La empresa, que se fusionó con Ticketmaster en 2010, controla actualmente el 86% del mercado de conciertos y el 73% del mercado total de boletos, incluyendo eventos deportivos. El caso también expuso mensajes internos de ejecutivos de Live Nation, en los que se reconocían precios “escandalosos” y se hacía referencia a clientes como “tan estúpidos”, lo que generó mayor indignación pública.
El fallo marca un precedente en la industria del entretenimiento y podría abrir la puerta a una mayor competencia en la venta de boletos, un tema que ha generado críticas desde hace décadas por parte de artistas y fanáticos.