Juantxo Skalari regresó a México para celebrar tres décadas de trayectoria musical, reivindicar el ska como vehículo de conciencia social y reflexionar sobre los riesgos de consumir información sin cuestionarla.

El ska no solamente se baila, también se piensa y se convierte en una herramienta para cuestionar la realidad. Esa es la filosofía que Juantxo Skalari mantiene después de más de tres décadas de trayectoria musical, una historia que volvió a encontrarse con el público mexicano a través de sus diferentes proyectos, invitados e integrantes de sus antiguas formaciones.

El músico español regresó a México para reencontrarse con sus seguidores y celebrar una carrera construida entre escenarios, discos y giras internacionales. Su presentación en el Multiforo Alicia de la Ciudad de México representó una oportunidad para recorrer distintas etapas de su historia: desde los temas emblemáticos de Skalariak hasta las composiciones de su actual proyecto, Juantxo Skalari & La Rude Band.

La visita también se enmarca en una etapa de renovación musical con El Tiempo Perdido – Radical Park E2, producción que conecta su pasado con la evolución sonora de su propuesta actual.

El mensaje del ska frente a la inmediatez digital

En entrevista exclusiva con ContraRéplica MX, Juantxo Skalari habló sobre la importancia de mantener el contenido social y crítico en sus canciones, aunque reconoció que transmitir esos mensajes a las nuevas generaciones representa un desafío ante el consumo inmediato de información en plataformas digitales.

“Se dejan llevar mucho por la inmediatez, por mensajes muy directos que les llegan desde el móvil, desde plataformas como Instagram o, sobre todo, TikTok. Yo lo veo como más directo y a partir de ahí no buscan demasiadas fuentes”, expresó.

Para el cantante, el problema no radica necesariamente en la falta de interés de los jóvenes por lo que sucede a su alrededor, sino en la dificultad para distinguir entre información verdadera y contenidos que pueden manipular su percepción.

Su preocupación también tiene una dimensión personal. Como padre de una adolescente, observa de cerca cómo sus compañeros reciben noticias sin detenerse a contrastarlas con otras fuentes.

“Creo que las nuevas generaciones no están entrenadas suficientemente. Reciben una noticia y no se preocupan en contrastarla. Y esto yo creo que es un poco el peligro, no que no estén interesados por la sociedad, sino que estén manipulados”, advirtió.

Treinta años de calle: una historia que continúa

Al hablar de sus 30 años de trayectoria, Skalari explicó que el concepto de 30 años de calle tiene un significado que va más allá de la música. Representa su identidad como una persona cercana a la vida cotidiana y su decisión de construir una carrera independiente, trabajando de manera autónoma y consciente.

“Me considero gente de calle, gente normal, gente cotidiana, aunque soy músico y puedo tener mi fama”, señaló.

También es un balance de tres décadas de actividad ininterrumpida, numerosos discos, diferentes proyectos y giras por Latinoamérica y Europa, además de presentaciones en otros territorios como Japón.

Después de recorrer tantos escenarios y compartir su música con distintas generaciones, el artista reconoce que este momento también permite mirar hacia atrás y hacer una pausa para valorar el camino recorrido.

Juantxo Skalari demuestra que el ska conserva su capacidad de conectar generaciones, pero también de transmitir ideas. Porque, para él, la música no termina cuando acaba una canción: permanece en el mensaje que deja y en la conciencia de quienes la escuchan.