Poeta, ensayista, editor y traductor mexicano nacido el 30 de junio de 1939 en Ciudad de México. Fue maestro en las aulas y también de varias generaciones de poetas. Ayudó a revalorar la obra del poeta colimense Balbino Dávalos. Además de sus premios, que fueron numerosos, destacó siempre por su sencillez.

Entre sus premios se encuentran los nacionales de Poesía y Periodismo Literario, el “Xavier Villaurrutia”, “Magda Donato”, el “José Asunción Silva”, el Premio “Octavio Paz”, el “Federico García Lorca”, el Iberoamericano de Poesía “Pablo Neruda”, la XVIII edición del Premio “Reina Sofía de Poesía Iberoamericana” en 2009 y el “Premio Cervantes” en 2009. De su obra poética destacan: Los elementos de la nocheEl reposo del fuegoNo me preguntes cómo pasa el tiempoIrás y no volverásIslas a la derivaDesde entoncesTrabajos en el mar y El silencio de la luna.

A quien pueda interesar

Que otros hagan aún

el gran poema

los libros unitarios

las rotundas

obras que sean espejo

de armonía

A mí sólo me importa

el testimonio

del momento que pasa

las palabras

que dicta en su fluir

el tiempo en vuelo

La poesía que busco

es como un diario

en donde no hay proyecto ni medida

*****

Alta traición

No amo mi patria.

Su fulgor abstracto

es inasible.

Pero (aunque suene mal)

daría la vida

por diez lugares suyos,

cierta gente,

puertos, bosques de pinos,

fortalezas,

una ciudad deshecha,

gris, monstruosa,

varias figuras de su historia,

montañas

-y tres o cuatro ríos.

*****

Contraelegía

Mi único tema es lo que ya no está

Y mi obsesión se llama lo perdido

Mi punzante estribillo es nunca más

Y sin embargo amo este cambio perpetuo

este variar segundo tras segundo

porque sin él lo que llamamos vida

sería de piedra.

*****

Fin de siglo

«La sangre derramada clama venganza».

Y la venganza no puede engendrar

sino más sangre derramada

¿Quién soy:

el guarda de mi hermano o aquel

a quien adiestraron

para aceptar la muerte de los demás,

no la propia muerte?

¿A nombre de qué puedo condenar a muerte

a otros por lo que son o piensan?

Pero ¿cómo dejar impunes

la tortura o el genocidio o el matar de hambre?

No quiero nada para mí:

sólo anhelo

lo posible imposible:

un mundo sin víctimas.

Cómo lograrlo no está en mi poder;

escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento

de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglo

con el cuenco trémulo de la mano

Mientras escribo llega el crepúsculo

cerca de mí los gritos que no han cesado

no me dejan cerrar los ojos

*****

Mar eterno

Digamos que no tiene comienzo el mar

Empieza donde lo hallas por vez primera

y te sale al encuentro por todas partes

*****

Indeseable

No me deja pasar el guardia.

He traspasado el límite de edad.

Provengo de un país que ya no existe.

Mis papeles no están en orden.

Me falta un sello.

Necesito otra firma.

No hablo el idioma.

No tengo cuenta en el banco.

Reprobé el examen de admisión.

Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.

Me desemplearon hoy y para siempre.

Carezco por completo de influencias.

Llevo aquí en este mundo largo tiempo.

Y nuestros amos dicen que ya es hora

de callarme y hundirme en la basura.

*****

Presencia

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera

sino esta llave ilesa de agonía,

estas pocas palabras con que el día,

dejó cenizas de su sombra fiera?

¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera

esa daga final? Acaso mía

será la noche fúnebre y vacía

que vuelva a ser de pronto primavera.

No quedará el trabajo, ni la pena

de creer y de amar. El tiempo abierto,

semejante a los mares y al desierto,

ha de borrar de la confusa arena

todo lo que me salva o encadena.

Más si alguien vive yo estaré despierto.

FUENTE ; AGENCIAS

CANDELERO 30-06-2020