Al tiempo que el mundo se vuelve más peligroso, los dos mayores productores de crudo occidentales están centrando sus inversiones más cerca de casa.
Chevron dijo el lunes que iba a adquirir Hess en un acuerdo de 53 mil millones de dólares que le da acceso a uno de los mayores hallazgos de petróleo de este siglo en el país sudamericano de Guyana y le permite redoblar su apuesta en el shale al expandir su presencia a Dakota del Norte. Ambas regiones son productoras de petróleo establecidas con tensiones geopolíticas limitadas, brindando a Chevron nuevas reservas con menos riesgos.
El trato sigue a un mega acuerdo en la zona de shale de Estados Unidos por parte de Exxon Mobil, que este mes adquirió Pioneer Natural Resources en una fusión de 60 mil millones de dólares que ancla su futuro a la prolífica Cuenca Pérmica del oeste de Texas y Nuevo México.
Las adquisiciones consecutivas indican que las grandes petroleras están dirigiendo cada vez más su atención al hemisferio occidental a medida que las inversiones internacionales se ven complicadas por la amenaza de la expansión de conflictos regionales, desde Ucrania hasta el Medio Oriente.
En una llamada con analistas para hablar del acuerdo con Pioneer a principios de este mes, Darren Woods, presidente ejecutivo de Exxon, dijo que la diversificación permitía a la compañía manejar los riesgos geopolíticos, pero que Exxon también tenía que asegurarse de tener acceso a la producción de bajo costo, incluyendo en Estados Unidos.
El anuncio de Chevron se hizo dos semanas después de que Israel ordenó a la compañía cerrar la producción de gas natural en una de sus dos principales plataformas marinas en el Mar Mediterráneo Oriental al intensificarse la guerra entre Israel y Hamas. La orden fue un recordatorio de los riesgos que enfrentan las grandes petroleras en una región aquejada por la violencia que anteriormente ha puesto en peligro ambiciosos proyectos energéticos.
Exxon y Chevron construyeron sus negocios durante décadas recorriendo el mundo en busca de oportunidades de exploración mientras los inversionistas presionaban a las empresas para que aumentaran sus reservas comprobadas, una métrica clave utilizada por los accionistas para valuar a los productores. Como resultado, los gigantes petroleros operaban en lugares remotos plagados de lo que en el lenguaje de la industria se conoce como riesgo en la superficie.
La aparición del shale estadounidense alivió parte de la presión, ya que las empresas pudieron perforar en sus propios patios traseros, donde los frackers no tenían que preocuparse por guerras o cambios repentinos de régimen.
En los últimos años, grandes compañías petroleras occidentales han abandonado lugares como el sudeste asiático, África occidental, Rusia y partes de América Latina.
Exxon ha planeado desde el 2018 vender activos por valor de al menos 15 mil millones de dólares a medida que reduce su huella global y se concentra en sus activos más valiosos. Vendió su participación en proyectos en Chad y Camerún y avanzó en su objetivo de deshacerse de tenencias adicionales en Irak y Nigeria.
La compañía se retiró de Rusia, donde había pasado años estableciendo un punto de apoyo, una vez cultivando vínculos con el Presidente ruso Vladimir Putin. El Kremlin acabó con la participación de Exxon en un importante proyecto de petróleo y gas allí después de que la compañía intentó salirse del proyecto tras la invasión rusa de Ucrania.
Mientras tanto, desde el 2019 Chevron se ha deshecho de activos en Azerbaiyán, Dinamarca, el Reino Unido y Brasil, entre otros lugares.
Tanto Exxon como Chevron dijeron que sus recientes adquisiciones de shale fortalecerían la seguridad energética de Estados Unidos, lo que refleja la preocupación de que los suministros de petróleo puedan volverse más difíciles de conseguir a medida que la guerra se continúa librando en Ucrania y los diplomáticos se apresuran a viajar al Medio Oriente para tratar de evitar una conflagración regional que involucre a Israel y fuerzas respaldadas por Irán.
La proximidad de Guyana a Estados Unidos y su ambiente político relativamente estable resultan igualmente atractivas para las compañías petroleras. El país ha mostrado respeto por los contratos de concesiones petroleras allí, lo que ha permitido a Exxon y Chevron promocionar sus inversiones como proyectos de bajo riesgo que entregarán nuevos barriles de petróleo a Estados Unidos, lo que potencialmente reduciría los precios de la gasolina, señalaron analistas.
«Esto les da a ustedes, como las grandes petroleras, un punto de apoyo importante en regiones que también son de importancia estratégica para Estados Unidos», indicó Carolyn Kissane, profesora clínica en el Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York, sobre los acuerdos recientes.
El Presidente Biden hizo campaña con base en una plataforma de detener la nueva producción de petróleo, pero exhortó a las compañías a perforar más después de que estalló la guerra en Ucrania, que llevó los precios de la gasolina a niveles récord. A principios de este año, aprobó el enorme proyecto de petróleo y gas Willow de ConocoPhillips en el Ártico estadounidense. La decisión enojó a los ambientalistas, pero envió una señal a los productores de que la Administración probablemente no les caería encima por realizar inversiones en combustibles fósiles cerca de casa.
Chevron y Exxon han minimizado las preocupaciones de que los reguladores antimonopolio estadounidenses bloqueen cualquiera de los acuerdos, diciendo que los acuerdos beneficiarán a los consumidores al garantizar el suministro interno de energía.
Exxon y sus socios, Hess y la china Cnooc, han incrementado la producción de petróleo de Guyana de cero en el 2019 a 400 mil barriles diarios. Los socios anticipan bombear 1.2 millones de barriles por día para el 2027, lo que lo convierte en uno de los desarrollos petroleros más rápidos del mundo.
Hess posee casi un tercio de los 11 mil millones de barriles estimados de petróleo y gas que se encuentran frente a las costas de Guyana.
Al adquirir Hess, Chevron también gana un punto de apoyo en el Bakken Shale de Dakota del Norte, una cuenca madura donde se requieren relativamente pocas inversiones para mantener la producción, señaló Raoul LeBlanc, analista en S&P Global Commodity Insights. Hess produjo 181 mil barriles de petróleo y gas diarios en la región en el segundo trimestre del año.
Las empresas mencionan que al aplicar las habilidades aprendidas en regiones desafiantes a las provincias nacionales, podrán recuperar más crudo. Exxon indicó que ahora espera producir alrededor de 2 millones de barriles de petróleo y gas por día en el Pérmico para el 2027, en parte mediante la perforación de pozos laterales más largos.
«El juego ahora consiste en invertir grandes cantidades de dólares en un activo de bajo riesgo», aseveró LeBlanc.
Con información de Agencias