Eterna subcampeona, sin gloria desde 1966 y sin besar nunca un título femenino. Inglaterra, la selección maldita, emergió en la prórroga, derribó a Alemania, su némesis, y conquistó el primer gran trofeo de su historia en Wembley (2-1).

Las inglesas, que acariciaron el título durante los 90 minutos, cuando llegaron a los últimos diez con ventaja gracias a una vaselina de Ella Toone, se toparon con el mazazo del empate de Lina Magull y tuvieron que escavar en una prórroga machacona para certificar el título. Una aparición estrella de Chloe Kelly dejó el título en Wembley y proclama por fin campeonas a las inglesas, que se quitaron además la espina de Alemania.

Una final entre Alemania e Inglaterra nunca puede ser tranquila. Por mucho que el marcador no se mueva, estos dos países tienen muchas cuentas pendientes entre sí y sus duelos están empapados de un carácter histórico que se traslada a cualquier tipo de escenario. Con un título en juego, esto no podía cambiar.

La agresividad, la brusquedad, el público ferviente y la presión sobre la colegiada eran constantes en el devenir de un encuentro que se torció para Alemania antes de empezar. En el calentamiento cayó su mejor jugadora, una Alexandra Popp que aparecía en Wembley con un currículum de cinco partidos y cinco goles y que no pudo luchar ni la final ni la Bota de Oro por una lesión muscular. Lo pagó Alemania con falta de carácter arriba.

Con información de EFE