Jesús Te Ampare
Mario Delgado, el que da la cara por MORENA en el juego sucesorio que se avecina, no las trae todas consigo.
Por el quebrantamiento de los grupos y las formas, de los intereses que han dominado y reinado, padecen la peor crisis interna desde que alcanzaron la máxima posición política del país.
Estos amedrentadores acontecimientos están en la entraña de la usual disputa por el poder y sus delirios, por los negocios cuantiosos que son causas de los afanes de los políticos.
Unos se alinean con Claudia, otros con Ebrard y otra corriente con Monreal.
Luis Daccarett, escritor, poeta y analista político veracruzano, sostiene en clara alusión a MORENA que “la ineptocracia y la cleptocracia son una terrible desgracia de esa autocracia”.
Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas, tendrán en menos de cuatro meses nuevos titulares del Poder Ejecutivo.
Por ello, Mario “palomea” a los cuates de su jefe mayor que le tienen fe ciega, y cuando tiene la oportunidad “lleva agua a su molino” para alimentar las aguas gélidas de su amigo Marcelo Ebrard.
Militantes de Aguascalientes algo le saben al “talachero electoral” porque cuando presentó a la precandidata a la gubernatura del Estado, Nora Ruvalcaba, fue abucheado; salió presuroso del evento y los manifestantes arrojaron varias decenas de “huevos” frescos a su vehículo.
Segunda vez en una semana que Don Mario fue insultado y repudiado
La ocasión anterior ocurrió el 29 de enero en Durango cuando en un ambiente de crispación e insultos, entregó a Marina Vitela la constancia como precandidata a la gubernatura.
Ahí, los manifestantes, pancartas en mano le lanzaron consignas y reclamos de “corrupto”, “vendido”, “traidor”, entre otros epítetos muy desagradables.
Mario Delgado sabe que en el juego sucesorio para 2024, el gobernador de Veracruz está del lado de Claudia Sheinbaum.
Y sabe también que los nombres que se barajan en el ambiente político para la sucesión son Rocío Nahle, Eric Cisneros, Zenyazen Escobar, José Luis Lima Franco y Manuel Huerta Ladrón de Guevara, entre otros.
Las apariciones políticas de Sergio Gutiérrez Luna en la entidad, podrían ser un distractor lanzado desde Palacio Nacional.
Por su parte, Ricardo Ahued, siguiendo los pasos de Adán Augusto López, secretario de Gobernación, “no suda calenturas ajenas”. Está en lo suyo, en la alta encomienda de los xalapeños: sacar el “buey de la barranca”.
En Veracruz, Mario Delgado, no debe equivocarse. Urge una persona preparada, sensible y conocedora de la problemática de un Estado que rebasa los ocho millones de habitantes.
Así de sencillo.
ceciliogarciacruz@hotmail.com