Columna de Hierro
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CUERNAVACA MOR. 21 07 2026.- Hay una frase que recientemente comenzó a circular desde el Gobierno del Estado: «Habla bien de Morelos». La intención es noble.
Todos queremos un Morelos próspero, seguro, atractivo para el turismo y para la inversión. Todos queremos que el mundo vea nuestras barrancas, nuestros pueblos mágicos, nuestros balnearios, nuestra gastronomía y el inmenso patrimonio histórico que heredamos.
Yo también.
Porque criticar a Morelos sería como criticar nuestra propia casa.
Pero hay una diferencia enorme entre promover a Morelos y ocultar sus problemas.
Hace algunos años viví en Acapulco. Recuerdo perfectamente cuando las autoridades convocaron a empresarios, periodistas, radiodifusores y televisoras para pedirnos que dejáramos de difundir las malas noticias porque estaban destruyendo la imagen del puerto.

La lógica parecía impecable.
Si dejamos de hablar de la violencia, regresará el turismo.
La realidad fue exactamente lo contrario.
Mientras se pedía silencio, los grupos criminales sembraban el terror. Había ejecuciones a plena luz del día y escenas que dieron la vuelta al mundo.
No fueron los periodistas quienes destruyeron la imagen de Acapulco; fue la violencia.
La realidad siempre termina derrotando a la propaganda.
Hoy Morelos enfrenta un dilema parecido.
La gobernadora Margarita González Saravia ha mostrado una actitud abierta, un trato respetuoso hacia los medios y un genuino interés por mejorar la imagen del Estado. Esa buena voluntad merece reconocerse.
Pero la buena voluntad, por sí sola, no alcanza.
Porque la percepción pública no se construye con campañas publicitarias.
Se construye con resultados.
Y los resultados se miden con datos, no con discursos.
Los números oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que Morelos continúa ubicado entre las Entidades con mayor incidencia en delitos de alto impacto.
Los registros oficiales colocan al Estado entre los primeros lugares nacionales en extorsión, robo de vehículos y secuestro, mientras que los estudios especializados mantienen a Morelos entre las Entidades con mayores índices de feminicidio.
No son cifras de la oposición.
No son cifras de esta columna.
Son cifras del propio Estado mexicano.
Entonces surge una pregunta inevitable.
¿Cómo pedirle a la sociedad que únicamente hable bien de Morelos cuando miles de familias siguen viviendo con miedo al robo, la extorsión, la violencia contra las mujeres o la inseguridad cotidiana?
El periodismo no nació para maquillar la realidad.
Nació para contarla.
Y eso incluye reconocer los avances cuando existen, pero también señalar aquello que sigue lastimando a la sociedad.
Los periodistas no somos enemigos de Morelos.
Somos aliados de la verdad.
Porque el verdadero prestigio de un Estado no se construye escondiendo sus problemas, sino resolviéndolos.
La mejor campaña turística no es un espectacular.
No es un video institucional.
No es un eslogan.
Es un Estado donde la gente pueda caminar tranquila, invertir con confianza, abrir un negocio sin pagar extorsiones, viajar por carretera sin miedo y donde las mujeres regresen seguras a casa.
Ese día…Nadie tendrá que pedirnos que hablemos bien de Morelos.
Hablaremos bien de Morelos porque los hechos hablarán por sí solos. eusebiogimeno@gmail.com