Columna de Hierro

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CUERNAVACA, MOR. 24 09 2026.-   Mientras el Gobierno de Morelos y Morena estatal endurecieron su confrontación con el Partido del Trabajo y dieron prácticamente por terminada su relación política rumbo a 2027, en la Ciudad de México la alianza todavía respira: la dirigencia nacional conserva la última palabra y el diputado federal, Juan Ángel Flores Bustamante sostiene que las puertas del diálogo y la negociación permanecen abiertas.

El estruendo fue mayúsculo.

Primero vinieron las protestas del Partido del Trabajo, las cadenas y los candados colocados en Palacio de Gobierno. Después, la respuesta oficial: el gobierno de Margarita González Sarabia sostuvo que respeta la protesta pacífica, pero calificó esos excesos como una forma de presión y chantaje político.

Y entonces Morena Morelos subió el tono hasta prácticamente declarar rota su relación con el PT rumbo a las elecciones de 2027.

Pero hay “un pequeño gran problema”:

La última palabra no necesariamente se pronuncia en Cuernavaca.

ARIADNA TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

Las decisiones electorales fundamentales de Morena no dependen exclusivamente de sus estructuras estatales.

Será la conducción nacional encabezada por Ariadna Montiel y los órganos partidistas correspondientes los que intervengan en las grandes definiciones de la estrategia electoral, particularmente cuando se trate de alianzas, coaliciones y candidaturas.

Por eso, una cosa es que Morena Morelos haya roto políticamente con el PT y otra muy distinta que la alianza electoral de 2027 esté definitivamente enterrada.

Y alguien que estuvo dentro de la reunión morenista introdujo precisamente esa diferencia.

El diputado federal, Juan Ángel Flores Bustamante declaró a un reportero que la alianza no puede darse todavía por muerta, porque siguen abiertas las puertas del diálogo y existe la posibilidad de negociar en las instancias nacionales.

En pocas palabras:

En Morelos están tramitando el divorcio, mientras en México todavía buscan la reconciliación.

LA FOTO QUE ENCENDIÓ LOS ÁNIMOS

A la confrontación política le faltaba una buena dosis de comunicación. Y apareció una fotografía.

Tania Valentina y otros integrantes de la comitiva petista difundieron una imagen nocturna tomada en los jardines de la Secretaría de Gobernación.

La fotografía tenía una enorme fuerza política.

Transmitía la impresión de que el conflicto había escalado del Palacio de Gobierno de Morelos a las oficinas del Gobierno federal.

Y funcionó.

Causó impacto.

Y también enojo.

Pero existe un detalle fundamental.

En esa fotografía no aparece el Subsecretario César Yáñez. No se observa tampoco una Mesa de Trabajo con él, ni con algún otro funcionario que por sí mismo, documente los alcances de una reunión formal.

Y hay algo más.

Hasta ese momento no se conocía un comunicado oficial de la Subsecretaría de Gobernación informando que se hubiera celebrado una Mesa Formal de Diálogo con los dirigentes del PT morelense.

Tampoco se habían informado oficialmente los participantes, los temas abordados ni, mucho menos, los acuerdos alcanzados.

Por eso quedan preguntas:

¿César Yáñez recibió personalmente a los petistas?

¿Los atendió algún otro funcionario?

¿Hubo realmente una mesa de negociación?

¿Existe una Minuta?

¿Se alcanzó algún acuerdo?

¿Gobernación asumió algún compromiso frente a las acusaciones lanzadas contra el gobierno de Margarita González Sarabia?

Mientras no exista información oficial que despeje esas interrogantes, resulta indispensable separar la evidencia de la estrategia política.

La fotografía demuestra que estuvieron ahí; no demuestra con quién se reunieron.

Y eso no significa que la reunión no haya ocurrido.

Significa simplemente que todavía falta documentarla.

UNA FOTO COMO ARMA POLÍTICA

Pero como operación de comunicación, la fotografía cumplió perfectamente su cometido.

El PT consiguió proyectar que su pleito con el gobierno morelense había escalado hasta Bucareli.

Una imagen nocturna, seis personajes y el edificio de Gobernación como escenario bastaron para mandar un mensaje.

No hacía falta mostrar demasiado.

En política, muchas veces lo que una fotografía sugiere pesa tanto como aquello que efectivamente muestra.

Y Morena reaccionó.

El conflicto dejó entonces de ser solamente una disputa por cadenas y candados para convertirse en una guerra abierta entre quienes hasta hace poco eran aliados.

Y LLEGARÁN LAS ENCUESTAS

Pero después del coraje vienen las matemáticas.

Y las matemáticas electorales suelen enfriar las cabezas.

Morena tendrá que calcular cuántos votos representa el PT en Morelos.

El PT deberá calcular cuánto vale electoralmente separado de Morena.

Y ambos tendrán que preguntarse quién gana realmente con una ruptura.

Porque 2027 no solamente significa Presidencias Municipales.

Estará en juego el Congreso de Morelos, Diputaciones Federales, Ayuntamientos y, sobre todo, la correlación de fuerzas que acompañará al gobierno de Margarita González Sarabia durante la segunda mitad de su administración.

Entonces las palabras pronunciadas durante el enojo tendrán que enfrentarse a las encuestas.

Y quizá quienes hoy juran que nunca volverán a caminar juntos terminen nuevamente sentados alrededor de una mesa.

Para eso está la política.

EL PLEITO VERDADERO

Por eso sería un error quedarnos solamente con los candados de Palacio de Gobierno, los comunicados furiosos o la fotografía nocturna en Gobernación.

Todo eso es apenas la superficie.

El fondo se llama 2027.

Vendrán negociaciones.

Vendrán encuestas.

Vendrán candidaturas.

Y vendrá el reparto de posiciones.

Entonces sabremos si aquello que ocurrió esta semana fue realmente el rompimiento definitivo de Morena y el PT en Morelos o simplemente una pelea particularmente ruidosa entre dos socios que todavía pueden necesitarse.

Porque mientras en Cuernavaca ya quieren extender el acta de divorcio, en México todavía pueden sentarlos a negociar.

El verdadero pleito no es por los candados de Palacio.

Es por las llaves del poder en 2027.

Y esas llaves todavía no están repartidas.

eusebiogimeno@gmail.com