El comentario de ayer no pasó desapercibido. Caló. Se discutió. Incomodó.

Y no solo en Palacio. También en círculos académicos donde, lejos del ruido, se dicen verdades sin micrófono.

En la Asociación de Académicos Jubilados de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, una voz con trayectoria —el ex embajador de México en Honduras, David Jiménez González— puso el dedo en la llaga:

Gobernar Morelos hoy es extraordinariamente difícil.

Por la presión social.

Por la crisis de seguridad.

Por los conflictos universitarios.

Por el rezago económico.

Por la tensión jurídica y política acumulada.

Pero añadió algo más delicado: Que buena parte del problema no está solo afuera… sino adentro.

Gabinetes integrados con perfiles improvisados.

Funcionarios sin la preparación técnica suficiente.

Falta de oficio político.

Y, en algunos casos, dudas sobre la probidad.

No habló de nombres. No hizo señalamientos personales.

Hizo algo más incómodo: planteó la necesidad de una evaluación integral.

Del gabinete.

Del Tribunal.

Del Congreso.

Para saber con quién se cuenta… y con quién no.

Y dejó otra idea sobre la mesa: Morelos tiene una reserva de talento desperdiciada.

Académicos, ex rectores, especialistas, juristas, médicos, ingenieros, investigadores.

Gente con experiencia, con trayectoria, con conocimiento del Estado.

Capital humano que hoy no está siendo convocado.

La pregunta es directa:

¿Está el gobierno dispuesto a corregir?

¿A evaluar?

¿A fortalecer su equipo?

¿A abrirse a perfiles con experiencia?

Porque gobernar no es solo resistir la crítica.

Es ajustar el rumbo cuando la realidad lo exige.

La gobernadora tiene una oportunidad.

Convertir la incomodidad… en decisión.

Y la crítica… en punto de inflexión.

Porque si no se corrige a tiempo, el problema ya no será la narrativa.

Será la capacidad real de poder gobernar con éxito.

eusebiogimeno@gmail.com