Antes de ser mercado, aquí estaba el punto de comercio del último canal de Tenochtitlán.
Aquí llegaban frutas, verduras y claro, flores de todas partes del País. Hoy, a sus 55 años, Jamaica se renueva con una colorida exposición que es más bien una celebración de la abundancia de las riquezas que todavía existen en la Capital.
Porque aquí, en este oasis natural, localizado en plena Avenida Congreso de la Unión y Avenida Morelos, todo es muy grande, enorme, desbordado… desde los manojos de gladiolas, los hatados de rosas y hasta los ramos de orquídeas exóticas.
Aquí se baila, se come, y se vive entre flores, todo a manos grandes y a precios chicos.
Hoy, en su Expojamaica, anuncian orgullosamente talleres y «workshops», así en inglés, para todos aquellos interesados en aprender a hacer arreglos, desarrollar un negocio o simplemente adentrarse en los secretos milenarios de las flores.
Y además, celebran que siguen siendo un jardín imposible dentro de la gran Ciudad con un desfile a cargo de Héctor Terrones, un diseñador que celebra 32 años de carrera apoyando a los artistas de este lugar y quien mostró trajes de catrinas, novias, quinceañeras y más. Todas adornadas con guirnaldas en cascada con anturios, crisantemos y orquídeas.
«Me encantó el proyecto y trabajar con tanto talento del mercado. Estuvimos sin dormir dos días, pero creo que valió la pena», comentó este creador que ha desfilado en París, y que está feliz de presentar en este lugar emblemático, el cual significó un proyecto revolucionario en su tiempo, ya que estuvo a cargo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.
Más de mil 150 puestos, dispuestos en tres grandes naves, frente al Metro del mismo nombre, dedicados a plantas, arreglos florales y accesorios, donde caben, apretadas más de 5 mil tipos de variedades de todo el planeta. De las más humildes hasta las más fifís y que llegan a venderse hasta Canadá o Japón… todos celebrando su existencia.
«Aquí es el punto de celebración para el mexicano. Desde las rosas rojas para el 14 de febrero hasta las margaritas para el Día de la Madre, sin olvidarse del cempasúchil para el Día de Muertos y hasta en las coronas para difuntos.
«Aquí vienen todos para dar las gracias», afirma Dora, vendedora, a quien se le salieron las lagrimitas después del desfile.
FUENTE ; NOTIMEX , CANDELERO 30-08-19