Durante la sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el vicepresidente chino Han Zheng demandó el levantamiento total e inmediato de las sanciones económicas y del bloqueo contra Cuba. En su pronunciamiento diplomático, la representación del país asiático instó a la potencia norteamericana a suspender el uso de la amenaza de la fuerza y las restricciones comerciales que han provocado severas crisis energéticas y apagones masivos en la isla del Caribe.
El alto funcionario exhortó también a las principales potencias globales a asumir la responsabilidad de velar por la seguridad internacional y apegarse al derecho de las naciones. En ese sentido, hizo un llamado explícito a respetar la soberanía territorial de los países de Oriente Medio y del Golfo, en un contexto de alta tensión militar y sanciones geopolíticas que involucran a la región.
Las declaraciones en el foro internacional contrastaron con la reciente cumbre bilateral celebrada entre los mandatarios Donald Trump y Xi Jinping en Washington. A pesar de los acercamientos entre ambas potencias, el discurso chino en el organismo multilateral reafirmó su posicionamiento estratégico como aliado de los países en desarrollo y defensor de la autodeterminación frente a medidas coercitivas unilaterales.