España esperaba el domingo los resultados de una calurosa jornada electoral en la que el gobierno de izquierdas liderado por el socialista Pedro Sánchez podría ser desbancado por los conservadores y la ultraderecha.
Sánchez, que busca ganar sus terceras generales consecutivas desde que llegó al poder en 2018, convocó las elecciones anticipadas tras el duro revés sufrido por su partido y su socio de ultraizquierda, Unidas Podemos, en los comicios municipales y regionales del pasado mayo. Las elecciones estaban previstas para final de año.
La mayoría de los sondeos previos daban como favorito al conservador Partido Popular, liderado por Alberto Núñez Feijóo, que fue la fuerza más votada en mayo, aunque probablemente necesitaría el apoyo de la formación de ultraderecha Vox, encabezada por Santiago Abascal, si quiere formar gobierno.
La coalición conservadora llevaría a la ultraderecha al gobierno español por primera vez desde la transición democrática de la década de 1970, tras casi 40 años de régimen dictatorial de Francisco Franco.
De acuerdo con la encuesta previa encargada por la cadena pública RTVE que se publicó al cierre de los centros de votación en el territorio continental y en las Islas Baleares, el conservador Partido Popular sería el más votado con entre 145 y 150 escaños, frente a los 89 que obtuvo hace cuatro años.
La encuesta, que se elaboró a partir de 17.500 entrevistas telefónicas realizadas entre el 6 y el 23 de julio y tenía un margen de error de más menos un 3,5%, dio a los socialistas entre 113 y 118, un resultado que supondría un ligero descenso con respecto a los 120 actuales.
Sumar, la nueva coalición de izquierdas, sería la tercera fuerza en el parlamento con entre 28 y 31 escaños, mientras que el partido de ultraderecha Vox sacaría entre 24 y 27, apuntó la encuesta elaborada por Sigma Dos para la televisora pública.
Si las formaciones de derechas alcanzasen el resultado más alto de sus horquillas, superarían ligeramente los 176 escaños que otorgan la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados.
Pero, de acuerdo con el sondeo, los socialistas no quedarían descartados para revalidar el poder, aunque deberían formar una coalición con Sumar y contar con el voto de una amplia variedad de formaciones más pequeñas, que incluirían a partidos nacionalistas y separatistas vascos y catalanes.
Los resultados definitivos se conocerán antes de la medianoche.
El Ministerio del Interior informó que a las 18:00 horas la participación era de más del 53%, un 3,7% menos que en las generales de noviembre de 2019.
Debido a la diferencia horaria, los centros de votación en el archipiélago de las Islas Canarias cerrarán una hora más tarde.
Un gobierno de PP y Vox supondría que otro miembro de la UE se mueve firmemente a la derecha, algo que ya ha ocurrido en Suecia, Finlandia e Italia. Países como Alemania y Francia están preocupados por lo que podría suponer ese giro en la política migratoria y medioambiental de la UE.
Los dos principales partidos de izquierdas son partidarios de la cooperación europea, como ocurre con el PP, pero Vox está en contra.
España acababa de iniciar su turno en la presidencia rotatoria de la UE. Sánchez esperaba utilizar ese semestre para mostrar los avances de su gobierno, pero una derrota en las urnas podría ceder las riendas del mandato al PP.
Sánchez, que fue el primero en votar el domingo, declaró que la amplia cobertura mediática internacional de los comicios “significa que lo que vaya a suceder hoy aquí va a ser muy importante, no solamente para nosotros únicamente, sino también para Europa. Y creo que eso tiene también que hacernos reflexionar”.
Los socialistas y Sumar, un nuevo movimiento de izquierdas que reúne por primera vez a 15 partidos pequeños, aspiran a conseguir una victoria inesperada. Su candidata es la vicepresidenta segunda del gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la única mujer entre los cuatro principales candidatos.
No se espera que ningún partido alcance la mayoría absoluta y las alternativas son o la reedición de la coalición izquierdista o una nueva alianza entre la derecha y la ultraderecha.
El gobierno de Sánchez ha dirigido a España durante la pandemia del COVID-19 y ha gestionado una desaceleración económica impulsada por la inflación y agravada por la invasión rusa de Ucrania.
Pero su dependencia de partidos minoritarios para mantener su gobierno a flote, incluidas formaciones separatistas catalanas y vascas, y la aprobación de varias leyes progresistas podría costarle el puesto.
Los votantes elegían a 350 diputados de la cámara baja del Congreso y a 208 senadores.
Con información de Associated Press