Columna de Hierro
x-x-x-x-x
CUERNAVACA, MOR. 13 10 2026.- Las inconformidades provocadas por las encuestas de Morena para designar a sus 17 Coordinadores Estatales rumbo a las Gubernaturas de 2027 han puesto en discusión un sistema que concentra enormes facultades en la dirigencia nacional del partido.
Las protestas de Tatiana Clouthier y del Partido del Trabajo advierten sobre un riesgo político: que los aspirantes inconformes y sus seguidores terminen alejándose de una organización que nació combatiendo las imposiciones del antiguo régimen priista.
El procedimiento tiene historia. Según reconoció Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena, fue diseñado originalmente por Andrés Manuel López Obrador y el encuestador José Barberán.
Consiste en medir diversos atributos de los aspirantes mediante entrevistas domiciliarias y asignarles puntuaciones que suman diez unidades.
Aquí encontramos una particularidad: quien obtiene el porcentaje mayor en determinado atributo se lleva todos los puntos correspondientes, aunque la diferencia sea insignificante.
En Chihuahua, por ejemplo, Cruz Pérez Cuéllar aventajó a Andrea Chávez por menos de dos décimas de punto porcentual en opinión positiva. Esa diferencia le otorgó los dos puntos completos de ese apartado, mientras ella recibió cero. La evaluación final fue de 8.5 contra 1.5 puntos.
La dirigencia sostiene que “las encuestas espejo”, realizadas por empresas independientes, confirmaron sus resultados. Pero una cosa es verificar las entrevistas y otra establecer las fórmulas para convertirlas en calificaciones.

Las protestas tampoco son nuevas.
Marcelo Ebrard impugnó formalmente el procedimiento que en septiembre de 2023 dio el triunfo a Claudia Sheinbaum. Denunció irregularidades y solicitó repetirlo.
En Morelos, ese mismo año, Lucy Meza fue excluida de la encuesta y combatió la decisión ante las instancias electorales. Finalmente, Margarita González Saravia obtuvo el primer lugar con 20.4% de las preferencias, frente al 18.7% de Víctor Mercado.
Ahora, Tatiana Clouthier desconoce la designación de Clara Luz Flores en Nuevo León, exige repetir la encuesta y ha formado el movimiento “Todos con Conciencia”. Aunque mantiene su respaldo a la presidenta Sheinbaum, su enfrentamiento con la dirigencia morenista revela que las diferencias pueden trascender una simple candidatura.
El conflicto alcanzó también al Partido del Trabajo.
Su dirigente nacional, Alberto Anaya, reclamó nuevas encuestas y denunció incumplimientos en los acuerdos de la coalición. Ninguno de los aspirantes petistas consiguió alguna de las 17 Coordinaciones Estatales, mientras el Partido Verde obtuvo varias posiciones.
Reginaldo Sandoval, coordinador de los diputados federales del PT, también cuestionó el procedimiento y advirtió sobre las consecuencias electorales de prescindir de sus aliados.
Morena defiende la legalidad y transparencia de las mediciones. La presidenta Sheinbaum ha respaldado el procedimiento, aunque reconoció que cualquier sistema puede perfeccionarse.
Existe, además, una vía jurídica que frecuentemente se olvida. Tanto los Tribunales Electorales Estatales como el Tribunal Electoral Federal tienen facultades, dentro de sus respectivas competencias, para anular decisiones derivadas de encuestas partidistas cuando se acrediten irregularidades graves y determinantes.
El sistema mexicano contrasta con otras democracias.
En Estados Unidos, los Partidos utilizan elecciones primarias, abiertas o cerradas, donde votan directamente ciudadanos o militantes. En Alemania, los candidatos son seleccionados mediante votaciones secretas de afiliados o delegados.
Y apenas ayer, en Francia, Raphaël Glucksmann ganó una primaria de la Izquierda Socialdemócrata con aproximadamente 66% de los votos, mediante un procedimiento electrónico en el que participaron más de 120 mil personas.
Son mecanismos diferentes, también sujetos a controversias, pero muestran que las encuestas no constituyen la única alternativa para seleccionar candidatos.
Morena puede conservar sus mediciones y modificar las reglas de puntuación, abrirlas a auditorías independientes o incorporar votaciones directas de militantes. Hasta ahora no ha anunciado una reforma de fondo.
La acumulación de inconformidades plantea un riesgo de fracturas internas y desencuentros con sus aliados. Todavía no existe una desbandada generalizada, pero las protestas públicas muestran que el problema rebasa a los aspirantes que no obtuvieron una Coordinación.
En el antiguo PRI, el dedazo presidencial decidía buena parte de las candidaturas. Morena asegura que sus encuestas terminaron con esa práctica. No existen pruebas públicas suficientes para afirmar que la presidenta Sheinbaum haya intervenido personalmente para alterar sus resultados.
Sin embargo, concentrar en una dirigencia la selección de participantes, los criterios de evaluación y la validación de resultados abre una discusión legítima sobre el poder interno del partido.
Morena tendrá que decidir si perfecciona el procedimiento heredado de López Obrador o continúa administrando las inconformidades que produce.
El partido que combatió el dedazo tiene ahora el desafío de demostrar que no lo ha sustituido por una fórmula matemática.
(Y voy por más)
eusebiogimeno@gmail.com