x.- Despliega intensa actividad en Cuernavaca, pero su verdadera tirada es la gubernatura en 2030.

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Columna de Hierro

CUERNAVACA, MOR. 15 10 2026.- Resulta curioso que Víctor Aureliano Mercado Salgado, mejor conocido como El Wero Mercado, senador de la República por Morena, esté realizando una intensa actividad política en Cuernavaca, que tiene todas las características de una precampaña para presidente municipal, cuando todavía le quedan casi cuatro años en el Senado y tiene por delante la posibilidad de buscar la gubernatura de Morelos en 2030.

El Wero no es ningún improvisado. Empezó desde abajo, en las oficinas de Tránsito del gobierno estatal, pasó largos años entre licencias, placas, permisos y transportistas, llegó a secretario de Movilidad y Transporte y después, en un ascenso verdaderamente sorprendente, ganó una senaduría de la República. Ya en 2024 figuraba entre los aspirantes a la gubernatura de Morelos.

Ahora aparece por las colonias de Cuernavaca, organiza reuniones, entrega reconocimientos, promueve consultas médicas y servicios dentales, además de acercar productos económicos mediante su llamado Mercado del Bienestar. También circula propaganda con su nombre asociado a la capital. Nadie puede negar que tiene organización, recursos políticos y una notable facilidad para relacionarse con la gente.

Pero hay algo que no acaba de cuadrar.

En la política mexicana los senadores suelen aspirar a gobernadores. Es una ruta conocida. El Senado representa una plataforma nacional, relaciones políticas, influencia y seis años de estabilidad. Cambiar esa posición por una presidencia municipal no es precisamente el ascenso más codiciado de la política.

Aunque existen excepciones. En 2021, Ricardo Ahued dejó el Senado para convertirse en alcalde de Xalapa, Veracruz. Leonor Noyola hizo lo mismo en Soledad de Graciano Sánchez, San Luis Potosí. Y Víctor Fuentes buscó la alcaldía de Monterrey, aunque finalmente abandonó la candidatura.

Por tanto, no sería un acontecimiento inédito. Pero en el caso de Mercado habría que preguntarse si realmente le conviene.

Cuernavaca, alguna vez orgullosa de su condición de Ciudad de la Eterna Primavera, atraviesa un deterioro urbano que cualquiera puede comprobar recorriendo sus calles. Baches, banquetas destrozadas, alumbrado insuficiente, escasez de agua potable, ambulantaje desordenado y un centro histórico que en varios puntos ofrece una imagen lamentable, incluyendo los alrededores del propio Palacio de Gobierno.

En materia de seguridad, un representante del Consejo Municipal de Seguridad Pública reconoció este año que apenas había 80 policías por turno, cuando se necesitarían por lo menos 200 para atender adecuadamente la ciudad.

El Sistema de Agua Potable y Alcantarillado sigue arrastrando enormes dificultades operativas y financieras. Gobernar Cuernavaca no significa sentarse en un escritorio a repartir nombramientos. Significa hacerse cargo de una ciudad con problemas acumulados durante décadas.

Y allí aparece la paradoja: ¿para qué abandonar el exilio dorado del Senado y meterse voluntariamente en semejante avispero?

Morena mantiene abierto del 8 al 18 de octubre el registro para sus Coordinaciones Municipales, paso importante rumbo a las candidaturas de 2027. Hasta ahora no contamos con una confirmación pública verificable de que Mercado haya solicitado formalmente la Coordinación de Cuernavaca.

Mi impresión es que el senador podría estar jugando una partida más larga.

Cuernavaca concentra buena parte de la opinión pública, los medios de comunicación, los grupos empresariales y los operadores políticos del Estado. Construir allí una estructura territorial, hacerse conocido, conservar presencia en las colonias y mantenerse en las encuestas constituye una inversión política que puede rendir frutos mucho más allá de la elección municipal.

Y el año 2030 no está tan lejos. Entonces concluirá el gobierno de Margarita González Saravia y también el mandato senatorial de Mercado. Los tiempos coinciden.

Por supuesto, tampoco puede descartarse que El Wero decida competir por la alcaldía y utilizarla como plataforma para otra aspiración. La política no siempre sigue una escalera de ascensos. A veces se retrocede un peldaño para tomar impulso.

Pero mientras no se conozca su decisión formal, queda abierta una interpretación: Víctor Mercado podría estar haciendo campaña en Cuernavaca sin que necesariamente quiera gobernar Cuernavaca.

Quizá Víctor Mercado no esté buscando cambiar la comodidad del Senado por los dolores de cabeza de Cuernavaca. Tal vez esté utilizando la capital morelense como plataforma para una aspiración mucho mayor: la gubernatura de Morelos en 2030.

Porque en política no siempre quien parece estar corriendo por una presidencia municipal quiere convertirse en alcalde. A veces está calentando motores para una carrera mucho más larga.
(Y voy por más)…
eusebiogimeno@gmail.com