Por: Rosa Chávez Cárdenas

rosamchavez@hotmail.com

Hace un año nos enteramos de la epidemia en China y en el mes de marzo se declaró la pandemia en el mundo. En China dicen que ya casi la domaron, pero en México estamos en los primeros lugares de muertos y contagiados. 

Las escuelas siguen cerradas y a pesar de que muchos están en línea, la educación a distancia no ha resultado la ideal, hace falta la socialización, el contacto en grupo, los maestros cerca de sus alumnos. 

La economía está en caída libre, la cantidad de negocios que han tenido que cerrar y los espacios para diversión con grandes inversiones están en bancarrota, los millones de personas que se han quedado sin empleo y las incongruencias de los gobiernos que se aferran a “más de lo mismo”.

El confinamiento no ha demostrado que baje las cifras de contagios. Algunas medidas han resultado incongruentes como cerrar los parques al aire libre, el contacto con la naturaleza es tan importante. 

Para ingresar de compras a tiendas departamentales y comercios el trato es como el registro de la aduana; prohíben la entrada a menores de 15 años y a los mayores de 60, argumentan que, por cuidarnos, pero la medida resulta discriminatoria, excluyente, indolente y falta de criterio. No toman en cuenta que muchas personas viven solas y no tienen dispositivos para hacer pedidos en línea. La medida atenta contra el bienestar, la libertad y a una vida digna con independencia y dignidad. 

La salud mental está muy afectada en la mayoría, pero es un tema que los gobiernos no le dan importancia, no tienen criterio para darse cuenta que el miedo, la ansiedad afectan al sistema de defensas y el costo económico y emocional será incalculable. 

Resulta sorprendente que, en China, están regresando a sus actividades habituales, niños y jóvenes asisten a la escuela, además transitan por las calles y acuden a los centros comerciales sin restricciones. 

Las redes sociales han resultado contraproducentes en cuanto que las falsas noticias son las que más se replican. Parece que en China como el internet está limitado, eso ha favorecido para bajar las cifras. Confirma la máxima del conductismo “si algo quieres que desaparezca ignóralo. Si algo quieres que se siga repitiendo motívalo o prémialo” .

En nuestro país y en América Latina las notas alarmistas en los medios refuerzan los contagios, el número de fallecidos, la falta de camas en los hospitales. No toman en cuenta los que enferman con síntomas leves, los que no utilizan medicinas y los que cuidan su salud alimentándose de manera saludable y se atienden con terapias alternativas. 

Los sistemas políticos, la Industria farmacéutica y la OMS se encargan de atacar a todo lo que no es parte del negocio, alertan contra los tratamientos ancestrales que nos han acompañado por varias generaciones con buenos resultados como la herbolaria, la homeopatía, la acupuntura, los masajes terapéuticos y la psicoterapia que en la pandemia no le han dado un lugar prioritario. 

La salud mental debería ser tema de proyectos de gran inversión, deben tomar en cuenta que somos seres psicosociales, emocionales y espirituales. Pero, el doble mensaje es la constante en este gobierno, el presidente dice que ya domaron la pandemia y resulta que el presidente López que nunca ha utilizado cubrebocas, el que evadió la pandemia, ahora nos demuestra que rezar no le sirvió como protección, también dio positivo al virus. Pero su credibilidad está de picada, como el expresidente Trump que anunció que se había contagiado y todo fue una farsa. 

Las consecuencias del descuido al sistema de salud desde el inicio de este gobierno han resultado catastróficas, los enfermos graves circulan por los hospitales sin encontrar una cama, los médicos se quejan de la falta de medicamentos y los enfermos que se encuentran en casa no encuentran oxígeno. 

En tiempos de crisis nunca falta la ley de la oferta y la demanda, el negocio se salió de control, el oxígeno se fue a las nubes. Pero que paradoja: ¡el presidente tan humilde y tan austero, vive en un Palacio y se encuentra al cuidado de los médicos y de los mejores tratamientos! 

Finalmente, la vacuna es tema de publicidad, pero entre la falta de presupuesto y las buenas decisiones pasarán meses para que logren tranquilizar a la población y se recupere la economía.