El Vaticano informó ayer que el papa León XIV creó un grupo de estudio sobre Inteligencia Artificial, mientras se prepara para publicar su primera encíclica, que se espera subraye la necesidad de un enfoque para esta tecnología que priorice la dignidad y la paz.
El Vaticano indicó que el Papa decidió crear el grupo de estudio interno debido a la aceleración en el uso de la IA, “sus posibles efectos sobre el ser humano y sobre la humanidad en su conjunto; y la preocupación de la Iglesia por la dignidad de toda persona humana”.
El anuncio se produjo un día después de que León firmara su encíclica, exactamente 135 años después de que su homónimo, el papa León XIII, fechara su encíclica más importante, “Rerum Novarum”, o “De las cosas nuevas”. En ese documento, abordó los derechos de los trabajadores, los límites del capitalismo y las obligaciones que los Estados y los empleadores tenían con los trabajadores durante la Revolución Industrial.
El documento se convirtió en la base del pensamiento social católico moderno, y el actual jerarca católico ya la ha citado en relación con la revolución de la IA, que, según cree, plantea las mismas preguntas existenciales que la Revolución Industrial hace más de un siglo. Se espera que la nueva encíclica sitúe la cuestión de la IA en el contexto de la doctrina social de la Iglesia, que también abarca asuntos como el trabajo, la justicia y la paz.
Pocos días después de su elección en 2025, el papa León XIV les dijo a los cardenales que lo eligieron que la Iglesia católica le debía al mundo ofrecer el “tesoro de su doctrina social” para afrontar los desafíos que plantea la IA a la “dignidad humana, la justicia y el trabajo”.
Desde el inicio del auge de la IA con el debut de ChatGPT, las empresas tecnológicas se han apresurado a desarrollar mejores sistemas de IA, aún cuando expertos advierten sobre sus riesgos e implicaciones sociales.
El Vaticano ha intentado sumar su voz al debate, ofreciendo directrices éticas para la aplicación de la IA en diversos sectores; el llamado de fondo ha sido que la tecnología debe utilizarse como una herramienta para complementar, y no sustituir, la inteligencia humana.
La Iglesia católica también ha advertido sobre el impacto ambiental de la carrera por la IA, señalando las “enormes cantidades de energía y agua” que requieren los centros de datos de IA y la potencia de cómputo.
En 2020, el Vaticano convocó a empresas tecnológicas para que se sumaran a un compromiso sobre IA, conocido como la Llamada de Roma por una Ética de la IA, que, entre otras cosas, delineó principios fundamentales para la regulación de esa tecnología, incluidos la inclusión, la rendición de cuentas, la imparcialidad y la privacidad. Microsoft, IBM y Cisco estuvieron entre las empresas del sector privado que lo suscribieron.
En el ámbito interno, León XIV, que estudió matemáticas y utiliza su teléfono en su tiempo libre, ha advertido a los sacerdotes que no utilicen la IA para escribir sus homilías, pero también ha alzado la voz sobre las implicaciones más amplias de la IA para la paz mundial, el trabajo y el propio significado de la realidad.
Para el Papa agustino, la capacidad de la IA generativa de desinformar y engañar mediante imágenes deepfake resulta especialmente preocupante, dado que la búsqueda de la verdad es un elemento fundamental de la espiritualidad de su orden religiosa.