El odio se contagia fácilmente como los virus y se da mucho entre los países con asuntos históricos e histéricos.
Los intentos occidentales de imponer la democracia y los derechos humanos en la civilización islámica siempre han sufrido un choque de civilizaciones, lo estamos viendo en la guerra que ha declarado el presidente Trump con Irán.
La humanidad ha estado dividida en varias civilizaciones, sin tolerancia para entender que los miembros conciben el mundo de maneras irreconciliables, cada grupo defiende su postura y sus creencias.
Estas visiones incompatibles hacen que los conflictos entre civilizaciones sean inevitables. Igual que en la naturaleza las diferentes especies luchan por la supervivencia según la selección natural.
A lo largo de la historia las civilizaciones se han enfrentado repetidas veces y las más adaptadas han sobrevivido. Según Yubal Noah Harari: “El Estado Islámico es un brote descarriado de la cultura global que todos compartimos y no una rama de un misterioso árbol”.
Los valores políticos y religiosos fundamentales son una herencia de antiguos antepasados. El proceso de unificación humana ha adoptado formas de establecer vínculos entre grupos distintos y homogenizar prácticas, hasta se establecen vínculos entre enemigos declarados. Es un hecho la guerra genera vínculos humanos.
La globalización alcanzó su punto culminante en 1913, después disminuyó en las guerras mundiales y la guerra fría pero se recuperó en 1989. La guerra difunde ideas, tecnologías y personas más de prisa que el comercio.
La guerra también hace que las personas se interesen entre ellas, durante la guerra fría Estados Unidos y Rusia, se preocupaban más por sus enemigos que por sus socios comerciales.

La guerra fría también se sufre en familia, parejas que están desvitalizadas, resentidas que se odian, pero siguen juntas por intereses económicos, y adicción al conflicto.
En todo el mundo las personas están en contacto entre si y comparten cada vez más creencias y prácticas idénticas.
Mark Zuckerberg con la creación de Facebook ha unido al mundo en línea, no hay distancias para socializar y encontrar familiares y amigos en cualquier parte del mundo.
Otra manera de agrupar países son los juegos olímpicos, no importa la religión, clase social, idioma o nacionalidad, los atletas desfilan en grupos, ondean su bandera y con el ganador vibran al escuchar el himno de su país.
El Mundial de Futbol es otra manera de agrupar países, el inconveniente es que se volvió elitista, para verlo en los estadios los boletos son carísimos. la FIFA se lleva la mayor parte de las ganancias, desde el marketing, los derechos por usar la marca y los patrocinios.
El trabajo conduce a la humanidad a un momento decisivo, es importante poner límites a la voracidad de producción mediante la asociación de trabajo y cuidado, el exceso se somatiza en la salud y en las relaciones familiares.
Por la presión del trabajo productivo se agotan los recursos renovables de la naturaleza y se rompen los equilibrios físico-químicos de la tierra. Por la dominación de unos pueblos entre otros y la lucha de clases se ha roto la sociabilidad entre los seres humanos.
No sé ustedes, pero pienso en la cantidad de productos tan baratos que venden los chinos están agotando sus recursos naturales y en unos años van a ver las consecuencias, de hecho, ya lo sufren con la contaminación del ambiente que causan las fábricas y las tierras también se agotan.
Somos reconocidos, admirados por ser productivos, pero el modo de ser, dedicados exclusivamente al trabajo afecta al planeta y a la salud de las personas. Lo dicen las estadísticas cuando las personas se jubilan, es como la abstinencia de una adicción, las consecuencias son enfermarse, muchos no encuentran como aprovechar el tiempo libre después de haber trabajado 30, 40 años como máquinas, se la pasan sentados frente al televisor.
El ser humano necesita volverse a sí mismo y descubrir su modo de ser “cuidado”.
Los seres humanos tienen algo que no se encuentra en las máquinas: el sentimiento, la capacidad de emocionarse, de comprometerse, de sentirse afectado.
El “cuidado” no se hace a costa del trabajo sino mediante una forma de entender y realizarlo de tal manera que necesitamos encontrarnos y descubrir ese modo de ser “cuidadosos”.
Una computadora y un robot no tienen las condiciones para preocuparse por el medio ambiente, de llorar por las desgracias de otros, de alegrarse por los triunfos, es decir que no tienen la sensibilidad, la empatía por los otros. De manera que construimos el mundo a partir de lazos afectivos, buscamos tiempo para estar con esa persona, escuchar a un amigo deprimido, frustrado tomarle la mano, darle un abrazo y ofrecerle: ¿en qué te puedo ayudar?
Lo más difícil es conocerse a uno mismo, y lo más fácil es hablar de los demás, la proyección es ver lo que no nos gusta de nosotros en el espejo de los otros.
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