CUERNAVACA, MOR.- 12 06 2026.- Ayer Morelos fue escenario de una movilización que, más allá del número de participantes, deja importantes lecturas políticas y sindicales. Miles de maestros de la Sección 19 salieron a las calles para exigir soluciones a viejas demandas laborales y para demostrar que el magisterio institucional sigue teniendo capacidad de convocatoria, organización y negociación.
La marcha concluyó en el Palacio de Gobierno, donde una representación de los docentes fue recibida por las autoridades estatales y logró la firma de una Minuta de Acuerdos encaminada a atender diversos rezagos que afectan al gremio.
Entre las principales exigencias destacan las basificaciones pendientes, el pago de primas de antigüedad y otros compromisos laborales que durante años han esperado respuesta. Pero las demandas también alcanzan el ámbito nacional.
Los maestros hicieron eco de planteamientos impulsados en distintas regiones del país: la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, que las pensiones y prestaciones vuelvan a calcularse en salarios mínimos y no en UMAs, y una profunda revisión de los mecanismos de evaluación y asignación de plazas, al considerar que han propiciado discrecionalidad y prácticas de corrupción sin la participación efectiva del sindicato.
La movilización de ayer también puede interpretarse como un mensaje político. Apenas días antes, la Coordinadora había protagonizado protestas que incluso derivaron en momentos de tensión frente al Palacio de Gobierno. Sin embargo, la demostración de fuerza de la Sección 19 fue distinta: masiva, organizada y con capacidad para instalar una mesa de diálogo que culminó con compromisos escritos.
Vale la pena señalar que diversos observadores sostienen que en las recientes movilizaciones de la Coordinadora participaron contingentes provenientes de Estados como Oaxaca y Guerrero, donde ese Movimiento tiene una presencia históricamente consolidada. En Morelos, en cambio, su estructura es más reducida.
Por eso, la marcha de ayer puede leerse como un claro reposicionamiento del sindicalismo institucional. El dirigente Joel Sánchez Vélez mostró que la Sección 19 conserva una importante capacidad de movilización y que sigue siendo un interlocutor relevante frente al gobierno estatal.
Naturalmente, una Minuta firmada no resuelve por sí sola los problemas. Los documentos generan expectativas, pero serán los hechos los que determinen si esas promesas se convierten en basificaciones, pagos pendientes y mejores condiciones para miles de trabajadores de la educación.
Y aquí está el fondo del asunto.
En política, las calles cuentan. Pero cuentan mucho más cuando quienes las llenan consiguen abrir canales de diálogo y obtener compromisos concretos. Ayer, la Sección 19 no sólo marchó; envió un mensaje de presencia, de fuerza y de legitimidad.
Ahora la responsabilidad cambia de manos. Corresponde al gobierno demostrar que los acuerdos no quedarán archivados y que existe voluntad para cumplirlos.
Porque las Minutas se firman en un día, pero la confianza de los maestros -y con ella la estabilidad del sistema educativ- sólo se construye cuando la palabra empeñada se convierte en realidad.
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