Columna de Hierro
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YAUTEPEC, MOR. 04 08 2026.- Hay momentos en que el periodismo tiene que detenerse, respirar y preguntar antes de publicar.
Morelos está entrando, querámoslo o no, en la larga y peligrosa antesala electoral de 2027. Los grupos políticos comienzan a mover sus piezas, aparecen aspirantes, se multiplican las encuestas de dudosa procedencia y, como suele ocurrir en estos tiempos, también comienza a circular el lodo.
Pero una cosa es la crítica política y otra muy distinta fabricar una noticia.
En los últimos días comenzó a circular en algunos portales locales y nacionales una versión según la cual el Diputado Federal de Morena, Agustín Alonso Gutiérrez, habría sido detenido dentro de la llamada Operación Enjambre y estaría siendo investigado por presuntos nexos con el crimen organizado.
La versión es gravísima.
Precisamente por eso, antes de escribir sobre ella, decidí hacer algo elemental que algunos parecen haber olvidado: buscar al personaje y preguntarle directamente.
Como reportero antes que columnista, localicé personalmente a Agustín Alonso Gutiérrez.
Y aquí comienza la diferencia entre el rumor y la realidad comprobable.
El Diputado está libre. Está trabajando. Está en Yautepec.
Y, según pude constatar personalmente, se encuentra atendiendo sus actividades habituales, tanto políticas como empresariales.
El propio legislador me dijo que no ha sido detenido, no ha sido presentado ante ninguna autoridad por este asunto y, hasta el momento, tampoco ha sido citado para declarar ni interrogado en relación con la Operación Enjambre.
No estoy diciendo que un político sea intocable.
No estoy diciendo que un servidor público no pueda ser investigado.
Y mucho menos estoy diciendo que nadie deba investigar a nadie.
Al contrario.
Que se investigue a quien tenga que investigarse.
Pero una investigación necesita una autoridad, un expediente, una actuación ministerial y, sobre todo, pruebas.
No un encabezado.
No una publicación anónima.
No una captura de pantalla.
No una cadena de redes sociales.
No una versión repetida cien veces hasta convertirla artificialmente en «verdad».
El propio Sistema de Información Legislativa mantiene a Agustín Alonso Gutiérrez como Diputado Federal en funciones de la LXVI Legislatura y registra su participación activa en diversas Comisiones de la Cámara de Diputados.
Y hay otro elemento que merece explicación.
En el caso de un Diputado Federal existe un procedimiento constitucional de declaración de procedencia para que pueda procederse penalmente en los supuestos previstos por la Constitución durante el ejercicio del cargo. La Cámara de Diputados cuenta incluso con una Sección Instructora encargada de sustanciar este tipo de procedimientos.
Por eso, cuando alguien publica que un Diputado Federal está «detenido por una investigación», la pregunta periodística inmediata es:
¿Dónde está el expediente?
¿Quién lo detuvo?
¿A qué disposición legal se acogió la autoridad?
¿Existe una orden judicial?
¿Existe una solicitud de declaración de procedencia?
¿Existe algún comunicado de la Fiscalía?
¿Existe algún documento oficial de la Cámara de Diputados?
¿Dónde está la prueba?
Hasta donde pude verificar al momento de escribir esta columna, no encontré una fuente oficial que confirme la supuesta detención de Agustín Alonso Gutiérrez por la Operación Enjambre.
Y eso cambia completamente la naturaleza de la historia.
Porque entonces ya no estamos frente a una noticia confirmada.
Estamos frente a una versión que debe ser comprobada.
Hay algo más que me dijo el Diputado y que, por responsabilidad periodística, pongo sobre la mesa como lo que es: su propia declaración.
Afirma que en su hotel-restaurante de Yautepec continúa desarrollando normalmente sus actividades y que ahí se encuentra hospedado un grupo de elementos de seguridad federal, con quienes tiene contacto cotidiano.
También sostiene que mantiene una relación de amistad con Omar García Harfuch.
¿Es suficiente su palabra para cerrar cualquier investigación?
Por supuesto que no.
Pero tampoco puede sustituirse el trabajo de la autoridad con una acusación lanzada desde un portal.
La palabra de un político no es una sentencia de inocencia; pero una publicación periodística tampoco es una sentencia de culpabilidad.
Ese es precisamente el punto.
Morelos no necesita que el proceso electoral de 2027 comience convertido en una cloaca.
Necesita información. Necesita investigación.
Necesita periodistas que sepan distinguir entre un documento y un rumor, entre una denuncia y una condena, entre una investigación y una acusación sin sustento.
Porque si vamos a entrar en la batalla política de 2027 utilizando como armas las acusaciones de vínculos criminales, entonces hay que establecer desde ahora una regla muy sencilla: Que hablen las autoridades. Y que hablen con documentos.
Que se presenten las órdenes de aprehensión cuando existan.
Que aparezcan los expedientes cuando existan.
Que se conozcan las solicitudes de declaración de procedencia cuando existan.
Que se presenten las pruebas.
Y si mañana una autoridad acredita que Agustín Alonso Gutiérrez debe responder ante la justicia, seré el primero en escribirlo.
Pero si no existe esa evidencia, tampoco voy a prestarme a convertir un rumor electoral en una verdad periodística.
Porque una cosa aprendimos los reporteros de antes: Primero se comprueba. Después se publica.
Y en estos tiempos de guerra política, quizá sea necesario recordárselo a más de uno:
El lodo puede ensuciar una campaña. Pero no puede sustituir a la verdad.
La elección de 2027 todavía no comienza.
No permitamos que el periodismo llegue a ella derrotado desde antes por la Guerra Sucia. eusebiogimeno@gmail.com