EL YO equilibra el consciente y el inconsciente, es decir la personalidad: la Psique, comúnmente llamada Alma. Después de haber cumplido las necesidades básicas de la infancia, luego pasamos a las afectivas, las culturales y las académicas.
El resultado del crecimiento es un equilibrio del potencial del Yo; la personalidad no logra el estado de equilibrio y satisfacción solo por las influencias externas, esa es la tarea personal, encontrar la satisfacción en el trabajo, en lo emocional y en otras actividades recreativas, es difícil en la vida moderna con tantos estímulos y cambios.
EL EGO. Estructura el mundo externo y en parte el mundo interno de la persona. Atiende a los procesos conscientes de pensar, percibir e identificar sensaciones. Las personas se pueden dar cuenta del Ego y el nivel en el cual funciona en la vida diaria: se levanta, se viste, le recuerda que cosas debe hacer, son las rutinas de todos los días.

El Ego existe en el mundo consciente del individuo, de manera que entra en conflicto con el mundo inconsciente.
Quienes viven en el nivel del ego consciente suelen resentirse y enojarse cuando escuchan que el consciente y el inconsciente siempre están en oposición. Los que no aceptan que el inconsciente es el que nos domina lo consideran debilidad, hasta brujería no ven las pruebas que les presenta.
Un Ego equilibrado impulsa la autoestima, la motivación, ayuda en la socialización. El inconsciente se presenta mediante sueños, pensamientos artísticos, rituales y en las proyecciones, es decir lo que no le agrada de su psique lo ven como un espejo en las otras personas, un ejemplo es la homofobia, rechazo a las prostitutas.
Cuanto más se niegue, el Ego enfocado en el consciente, más pruebas dará de su existencia, con el tiempo el Ego cede ante el Yo, después de los cuarenta años, brota lo reprimido. Cuando Karen se enamoró de Luis, su inconsciente le dijo: “cuidado está peor que tu ex, no te conviene”. Ella se dijo a sí misma: “déjame probar”. Muy pronto se dio cuenta que Luis tenía problemas de alcoholismo.
EL EGO INFLADO, desmedido, se vuelve tóxico, genera arrogancia, egocentrismo, narcisismo, rechazan las críticas, se perciben superiores a los demás. Uno muy conocido es el presidente Donald Trump. Lo vemos en los políticos, los artistas, los deportistas. Dice la sabiduría popular: “dime de qué presumes y te digo de qué careces”.
Por el contrario, un YO DEBIL se muestra en inseguridad, baja autoestima, dependencia, búsqueda de aprobación.
Los budistas en la meditación trabajan con los apegos, con el Ego. El objetivo es el crecimiento espiritual sin depender.
Los occidentales han mal entendido al Ego, veo que ofertan cursos para acabar con el Ego, lo que es una falta de conocimiento porque el Ego es parte de la personalidad, es el Yo.
EL EGO HERIDO, se vuelve un trauma que abruma los mecanismos de defensa, hiere su orgullo y autoestima. En algunos casos la vergüenza o la desgracia son tan significativas que la persona tarda en volver a sentirse realmente bien con lo que es.
Las pérdidas en el amor, la deslealtad, la infidelidad y las asociadas al fracaso dejan heridas en la autoestima, si no se vive el duelo como parte del crecimiento, quedará resentido, desconfiado y hasta buscará venganza.
Podemos identificar cuando alguien está a la defensiva, puede traer herido su Ego, no quiere comprender que las heridas son parte del crecimiento, quedan como cicatrices, pero, por el contrario, si se queda como víctima va a reaccionar con hostilidad, va a guardar rencor, no tendrá la capacidad de encontrarle el sentido a su dolor.
El amor duele, se vuelve apego, propiedad y no se comprende cuando uno de los dos se retira, incluso porque de manera inconsciente no se siente merecedor de ser amado.
Un Ego herido por una infidelidad, por abandono puede remontarse a las heridas de la infancia, se conecta al presente y se vuelve más intenso.
Cuidado con querer resolver un Ego herido con alcohol, con otra relación, con cambios de casa, de ciudad, de trabajo, con Ludopatía o con narcóticos pueden quedar atrapados.
Las heridas del ego, los traumas, los duelos son parte del crecimiento, es la función de la terapia acompañarlos en el proceso.
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