Por: Roberto Villarreal

Quédate en casa, ¿hasta cuándo?

La amenaza vino el oriente, no en forma de un Objeto Volador no Identificado (OVNI) sino un bicho identificado como coronavirus.

Un problema de salud para el que no existen medicamentos; tampoco hay vacuna y a la fecha no hay cura; afecta a naciones de Asia, de Europa y -desde luego- a de América

En especial a México, está la amenaza mundial fue ignorada por la máxima autoridad.

En su infinita ignorancia soslayó las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, y se aplicó como base fue la frase “quédate en casa”

La amenaza provocó diversos escenarios; el Gobierno Federal tuvo en primera estancia una actitud displicente. Minimizó el gran problema.

En cadena permanente nacional, em un programa mañanero que se puede denominar la hora político, cómico, musical, señaló que “no pasa nada, salgan a los restaurantes, abracen a sus familias a sus amigos, a sus compañeros de trabajo…

La pandemia del coronavirus o Covid19 avanzó, sus estragos son letales, y el “presidente” reconoció a medias la gravedad del problema.

Y ordenó una intensa campaña denominada “Quédate en Casa”

Esa medida, ya aplicada en varias naciones, y aplicada a destiempo en México, paralizó a la industria nacional, a los templos, a los estadios cines, bares, gimnasios, restaurantes, escuelas y universidades y al aparato burocrático.

Se frenó la marcha del país. Familias enteras quedaron confinadas en sus domicilios, solo una persona tenía permiso para salir a la compra de alimentos, o medicinas.

El confinamiento ha provocado problemas conyugales, agresiones a las parejas, aburrimiento, ansiedad, depresión.

Hubo excepciones, cuerpo de seguridad, personal médico, trasportes, repartidores, así como farmacias, y restaurantes con la consigna “solo para llevar”

Pero, el siempre, pero.

Los muchos segregados no soportan el encierro

Descubrí que soy un poco más eficiente si me conectó de madrugada, sin bañarme.  Inició actividades en el ahora llamado “home office”

Sin tener que viajar por tres cuartos de horas a la oficina.  A un lado de la compu, puede tener una taza de café y hasta una cerveza.

Podré fumar, (yo ni fumo) pero al filo de las once de la mañana, se inicia el periodo de aburrición.  A inicia la lectura de libros de siempre, que he leído varias veces

O plantarme frente al televisor para ver las mismas y antiguas películas, soportar los insulsos promocionales, y caminar de la sala a cocina.

Pedir alimentos a las fondas o restaurantes, que son enviados vía “uber eat”, cuya entrega llega hora y media tarde, frio y sin bolsa.

Se tiene la sospecha que los intrépidos motociclistas hacen “la prueba” de los alimentos.

Y esperar buenas noticias, que el vocero del Covid19 nos digan buenas noticias, que se “aplano” la curva, (?) que ya no hubo fallecidos, que ya no hubo contagiados, que los institutos de salud lograron una vacuna, que dirá la verdad en el caso de la pandemia…

No informa que se hace para combatir el problema, si algunos laboratorios o universidades investigan para descubrir una vacuna.

Esta es la máxima autoridad médica, representada por el subsecretario de Salud, el doctor Hugo López Gatell, ahora señalado como “el doctor muerte” que todos los días sale en la pantalla de cristal en cadena nacional, por la tarde/noche para revelar el número de contagiados, el número de fallecidos, el número de casos sospechosos

Además, se tiene la sospecha de que “rasura las cifras”, el otrora respetado científico, se ha mimetizado de la conducta de su jefe. Es cenutrio y mendaz

Los expertos en epidemias sostienen que, obligando a la gente a quedarse en casa, y a guardar distancia entre unos y otros se puede frenar el avance del mal.

Pero también aseguran (en contradicción del doctor Gatell) que lo peor está por venir.

La paralización de toda actividad productiva tiene hasta hora, el 30 de este mes, para el reinicio de actividades, pero la fecha no es definitiva.

Andrés Manuel López Obrador ya inició su labor de proselitismo por la Republica, sin la protección necesaria, es urgente la búsqueda de votos.

No se podrá contagiar debido a que tiene “autoridad moral”, de acuerdo con el doctor Gatell.

Así la pandemia ya es parte de la vida de este maltrecho país, dañado por las “ocurrencias” el hombre más poderoso de México, para también el más estulto.

La campaña “Quédate en casa” que es una forma de evitar el contagio, pero esa decisión tiene a las familias al borde de la histeria, parejas ahora en conflicto, estudiantes que toman sus clases en línea.

O nos morimos de coronavirus o nos morimos de hambre;

Gatell -como dice una cosa dice la otra- señala que tal vez en breve podremos regresar a las actividades diarias; a trabajar, a acudir a los templos, a la escuela, a los cines a los bares, y los estadios deportivos, pero a la fecha, no hay fecha.

Y la campaña sigue, por todos los medios “Quédate en casa”, pero ¿hasta cuándo?

robertvill2000@yahoo.com