-Un militar de alto grado, “se entregó”.

-36 solicitudes pendientes de extradición.

-Invasión e incursiones en el Siglo XX.

(Manuel Buendía Tellezgirón, periodista michoacano, es recordado, este domingo 24 de mayo, es el centenario de su nacimiento. El autor de la columna política Red Privada, difundida internacionalmente, fue asesinado hace 42 años, la noche de un 30 de mayo. El maestro Miguel Sánchez de Armas publicará un libro sobre la vida profesional del ilustre zitacuarense).  

Alfa-Omega

Algo no está funcionando como debería de ser y surgen versiones que confunden. La política diplomática entre México y Estados Unidos, no las relaciones entre los gobernantes, no es precisamente coyuntural.

Donald Trump, empecinado en su batalla contra los cárteles de narcotraficantes, exige la extradición de un grupo de sinaloenses para ser juzgados en una Corte de Nueva York, bajo el cargo de fabricar e introducir drogas al territorio yanqui.

Al mismo tiempo, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dice que hay 36 solicitudes de extradición, presentadas por el gobierno mexicano, no ejecutadas y otras rechazadas “porque no existían pruebas fehacientes para determinar la urgencia de extradición”.

Cada quien tiene sus argumentos. Trump afirmó que él no hará cambio a su política de combate. Claudia mantiene la lucha por la soberanía nacional.

Este comentario periodístico está enfocado, en principio, al paso dado dos de los presuntos inculpados, exfuncionarios sinaloenses, para entregarse a las autoridades estadounidenses. En el caso del civil, decisión personal. 

El General de División, Gerardo Mérida Sánchez, militar en retiro, con un historial ejemplar en las filas como Comandante en las Zonas Militares de Puebla, Oaxaca y Michoacán, además dirigió la Escuela Militar de Inteligencia y cubrió una misión especial en Tamaulipas.

Mérida Sánchez se entregó, el pasado viernes, en la garita Nogales, Arizona. Es un hombre con licenciatura, maestría y doctorado en Derecho. De las confianzas del General Luis Cresencio Sandoval González, titular de la Sedena en el sexenio del tabasqueño.

Desde luego que el divisionario que ya se declaró inocente de haber recibido 100,000 dólares de parte de “Los Chapitos”. Al ponerse a disposición de la autoridad norteamericana, seguramente, consultó con los altos jefes del Ejército Mexicano.

Un militar siempre cumple con su lealtad, cumple leyes y reglamentos e inclusive de acuerdos no escritos que rigen para guardar discreción. Un divisionario con mayor razón, no actúa por motu proprio.

36 NO EXTRADITABLES

Como decía el comediante Eugenio Derbez, interpretando al supuesto alemán Hans Pujenhaimer, “¡Que alguien me explique!”, lo aplico al oír de nuestra Primera Presidenta que hay 36 expedientes de extradición, en Estados Unidos, durmiendo el sueño de los tiempos.

En una de sus intrascendentes “mañaneras” respondió, a pregunta a modo, sobre la extradición del abogado Víctor Manuel Álvarez Puga, a quien la justicia imputa un millonario fraude fiscal en agravio del erario.

Víctor Manuel está detenido en un centro de procesamiento en Miami, Florida. Fue arrestado por violación migratoria, no por solicitud del gobierno mexicano, es decir no por la causa penal que, desde hace seis años, le imputa la Fiscalía General de la República.

Presuntamente Álvarez Puga y su esposa, la actriz y conductora de televisión Isabel Gómez Mont, son responsables del fraude. La pareja tiene muy buenas e influyentes relaciones, esa es la verdad.

Derivado de ese caso, doña Claudia Sheinbaum Pardo informó que hay 36 solicitudes de extradición, unas relacionadas con la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y otras de implicados en el huachicol fiscal.

Informó que ha dado instrucciones al Secretario de Relaciones Exteriores y a la multiusos Consejera Jurídica de la Presidencia, para que hablen con los norteamericanos y sepamos que pruebas faltan o cuáles requisitos no están cumplidos.

Se supo también que algunas solicitudes, no se dijo número, no fueron aceptadas y las rechazaron. Tampoco se conocen los motivos de esas acciones.

UNA INVASIÓN, DOS INCURSIONES

El siglo pasado, justamente cuando se vivía el Movimiento Armado de 1910, llamado Revolución Mexicana, los Estados Unidos llegaron a nuestro México, no en calidad de invitados, en 1914 para evitar el desembarco de armas y municiones; tres años después en busca de Pancho Villa y en 1919 para perseguir a unos “bandoleros” que secuestraron a dos pilotos yanquis en territorio mexicano.

La mañana del 9 de abril de 1914, el barco insignia USS Dolphin llegó a las costas mexicanas, en Tampico, y los marinos bajaron a tierra. Soldados federales al mando del Coronel Ramón H. Hinojosa les marcaron el alto, los detuvieron y fueron enterados de que no se trataba de ninguna incursión ilegal, pues necesitaban comprar combustible.

El Comandante General Morelos Zaragoza ordenó que los liberaran y se disculparan. No existía motivo para mantenerlos detenidos.

El Presidente Woodrow Wilson se alteró y ordenó prepararse para salir hacia el Puerto de Veracruz y al amanecer del día 21 estaban anclados tres buques yanquis, llegando al día siguiente otro de la flota del Atlántico.

Llevaban la orden de impedir que descargaran armas y municiones del barco mercante alemán Ypiranga, destinadas para atacar al usurpador Victoriano Huerta. Además, los 3,000 marines ocuparían las oficinas de la Aduana, darían protección a la población norteamericana y guardarían consideración a los mexicanos.

No hubo declaración de guerra ni nada parecido, pero la invasión duró hasta el 23 de noviembre y el General Cándido Aguilar recibió la administración del Puerto. Quedaba registrado un enfrentamiento bélico los días 21 y 22, aunque Huerta ordenó el retiro de la tropa nacional.

VILLA ENTRÓ A COLUMBUS Y…

Recordaré que Pancho Villa con sus hombres, violentamente entró a Columbus, Nuevo México. El General John J. Pershing encabezó la Expedición Punitiva para capturar a El Centauro del Norte. Empezó la búsqueda en marzo de 1916 y terminó en febrero del 17. Los villistas protegieron muy bien a su jefe.

El último incidente diplomático internacional entre el Bueno y el Vecino, ocurrió en el poblado Candelaria, del Condado Presidio, Texas, el 13 de agosto de 1919. Los pilotos Harold G. Petersen y Paul H. Davis realizaron un aterrizaje forzoso en un poblado de Ojinaga, Chihuahua.

Fueron secuestrados por bandoleros mexicanos, encabezados por un tal Jesús Rentería. Éste sujeto exigió 15,000 dólares como rescate. El Presidente W. Wilson ordenó a sus tropas que rescataran a los aviadores. Destacaron a cinco mil hombres del 8º Regimiento de Caballería y elementos de la Border Air Patrol.

Hubo enfrentamientos entre la gente de Rentería, quien murió, y los norteamericanos. Diez días duró la incursión. Los pilotos regresaron sanos y salvos. No se pagó ninguna suma.

Los historiadores concluyeron que el suceso de 1919, “puso en evidencia la tensión permanente entre la soberanía mexicana y la seguridad estadounidense en la frontera. Más que rescate, añaden, se trató de una acción militar de los norteamericanos en México.    

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