Las altas temperaturas ya están modificando la operación diaria de empresas y el consumo energético en México. Superar los 38°C dejó de ser un episodio aislado en distintas regiones del país y empieza a consolidarse como una condición que obliga a oficinas, comercios, plantas industriales y centros de datos a ajustar sus sistemas de enfriamiento, su gestión eléctrica y sus medidas de respaldo.

Entre marzo y mayo de 2026, la Megalópolis —integrada por Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala— podría registrar temperaturas de hasta 3°C por encima del promedio, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional. El mismo periodo ubica a mayo como la etapa más crítica, mientras las olas de calor ganan frecuencia en el sur de Hidalgo, el suroeste del Estado de México y el sur de Puebla.

Ese escenario tiene un efecto directo sobre la demanda eléctrica. A medida que aumenta el calor, también crece la necesidad de enfriar espacios mediante aire acondicionado, ventilación y sistemas especializados. La Comisión Federal de Electricidad indicó que ajustar un solo grado la temperatura puede elevar el consumo energético entre 4% y 6%, un incremento que se vuelve acumulativo cuando los equipos operan durante más tiempo en jornadas de calor extremo.
La presión también alcanza al sistema eléctrico nacional. El Centro Nacional de Control de Energía estima que la demanda de energía eléctrica en México podría alcanzar un nuevo máximo histórico cercano a los 54 mil megawatts durante mayo. Ese nivel de exigencia coloca a la red bajo mayor presión en periodos donde hogares, industria y servicios elevan su consumo al mismo tiempo.

Para las empresas, el problema no se limita a mantener condiciones térmicas adecuadas. El desafío central pasa por sostener la continuidad operativa en un entorno donde la energía deja de comportarse como un insumo estable y empieza a operar como un factor de riesgo. Sectores como manufactura, retail y tecnología ya enfrentan ese escenario, sobre todo en actividades donde una interrupción puede detener líneas de producción, afectar inventarios, comprometer información crítica o interrumpir servicios clave.

Fernando Velasco, director general de Generac México, explicó a NotiPress: «Hoy vemos que tanto hogares como empresas buscan no solo eficiencia, sino también certidumbre en el suministro eléctrico, especialmente en temporadas de calor extremo donde la demanda se dispara».

En respuesta a esa presión, sistemas de generación de energía como la serie Guardian para el sector residencial, la serie Protector para aplicaciones comerciales y la serie SD para uso industrial forman parte de la planeación energética en distintos entornos. Estos equipos están diseñados para detectar la pérdida de suministro y activarse automáticamente en segundos, con el objetivo de mantener en funcionamiento operaciones críticas.

La serie SD, introducida recientemente al mercado, se perfila como una opción para proyectos que requieren respaldo continuo en manufactura, retail, tecnología y centros de datos. Velasco señaló: «El cambio ya está ocurriendo. El aumento de la temperatura no solo está modificando los hábitos de consumo, también está obligando a replantear la forma en que las organizaciones gestionan la energía. El punto ya no es si la demanda seguirá creciendo, sino qué tan preparadas están las empresas y la infraestructura para sostenerla en un entorno cada vez más exigente».