La Revolución Cartesiana fue responsable del cambio más importante en la historia de la medicina occidental.
Antes de Descartes, la mayoría de los sanadores se orientaban hacia la interacción entre cuerpo, alma y trataban al paciente dentro del contexto de su entorno social y espiritual.
La separación que hizo Descartes de mente y cuerpo, llevó a los médicos a ver al cuerpo como una máquina y se olvidaron de los aspectos psicológicos, ambientales y sociales de la enfermedad.
A partir del siglo XVIII el progreso en el campo de la medicina se enfocó en la Biología, las otras ciencias naturales, al estudio de los órganos y sus funciones, las células y las moléculas y se descuidó el fenómeno de la curación.
El auge de la medicina moderna comenzó en el Siglo XIX cuando se realizaron grandes descubrimientos en la Biología, los procesos fisiológicos y Pasteur en los microorganismos y la correlación entre las bacterias y la enfermedad; Pasteur tuvo gran reconocimiento, lo que ayudó fueron varias epidemias en Europa.
El concepto de la Epidemiología lo formuló Koch, demostró que un microbio causaba una enfermedad específica, sus postulados se siguen enseñando en las Facultades de Medicina.
Para la medicina biomédica las causas son los microbios y la herencia dejan de lado los aspectos psicológicos, ambientales y sociales, en cuestión de trastornos psicológicos buscan encuadrar en patologías de acuerdo con el manual de Psiquiatría.

La dependencia a la asistencia médica con respecto a la tecnología y a la especialización ha reforzado el enfoque reduccionista de los médicos que tienden a concentrarse en un órgano y se olvidan que el paciente es una persona.
Los hospitales le dan más importancia a la tecnología que al contacto con el paciente, los enfermos se estresan demasiado, la mayoría por los altos costos lo que afecta en su restablecimiento, incluso los Seguros Médicos han aumentado de manera preocupante y el Sector Salud tiene alta demanda y carecen de medicamentos.
La Industria farmacéutica se ha encargado de fomentar el uso y la dependencia a los medicamentos y denostar las terapias alternativas como: la Herbolaria, la Homeopatía, la Acupuntura, incluso a la Psicología y a darle poca importancia al Sistema Inmunológico, lo cual ocurrió en la pandemia.
Muchas enfermedades virales lo que necesitan es reposo, beber líquidos y alimentación saludable, sin embargo, mucha gente se atiborra de medicamentos y suprimen su sistema de defensas.
El exceso de fármacos no solo afecta a los organismos, está afectando al planeta. Lagos y ríos reciben los residuos de fármacos que son tóxicos, y por increíble que parezca, los peces, los crustáceos, mariscos, han presentado estrés oxidativo, malformaciones, cambios en la reproducción y en su comportamiento provocados por varios fármacos entre ellos los antidepresivos, lo que les impide reaccionar ante sus depredadores. Hace unos años en Suecia hicieron investigación en los peces al darse cuenta que ya no se estaban reproduciendo, la causa fue el uso de anticonceptivos en las mujeres, la orina llegaba a los ríos y afectó la reproducción natural de los peces.
Restos de fármacos, materiales de envase llegan al aire, la tierra y sobre todo al agua, afectan a los peces, aves a otros animales y a los humanos.
Hace unos 30 años inició la investigación en los buitres de Pakistán al grado de que casi provocaron su extinción.
Al alimentarse de los cadáveres de los animales descubrieron que habían sido tratados con Diclofenaco, un antiinflamatorio de uso muy común.
Lo que más preocupa son los disruptores endócrinos que alteran el sistema hormonal, afectan el crecimiento, la reproducción y el metabolismo, provocan daños de feminización y afectan la reproducción.
La Química Farmacobióloga de la Universidad Autónoma del Edomex, Hariz Islas Flores fue galardonada con el premio Matilde Montoya en Ciencias Biológicas y de Salud, por su investigación en el impacto que causa la industria médica al medio ambiente.
La menopausia se ha convertido en el chivo expiatorio en las mujeres, la culpan de todos sus síntomas, la mercadotecnia se ha encargado de que se vuelva profecía y se ha generalizado al grado de convertirse en autocumplidora. Anteriormente las mujeres, estaban felices de no batallar con el «periodo» y no embarazarse. Actualmente para mitigar los síntomas, es ingerir hormonas, tratamientos con antidepresivos, ansiolíticos y fármacos para dormir.
Las recomendaciones
son: revisar el grado de estrés, el exceso de trabajo, la pérdida de la libido, los conflictos de pareja por la rutina y los familiares, la falta de ejercicio, el mal dormir y el descuido en la alimentación.
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