El estudio de animación DreamWorks ha oficializado lo que miles de seguidores esperaban: la secuela de ‘Robot Salvaje’ ya se encuentra en una etapa activa de desarrollo. Tras irrumpir en las salas de cine en 2024, esta historia se consolidó como una de las propuestas con más «corazón» de la industria en los últimos años, marcando un antes y un después para el estudio gracias a su narrativa auténtica, emocional y reflexiva.
Aunque la cinta compitió en certámenes de alto prestigio como los premios Oscar, donde tuvo una destacada participación frente a títulos como ‘Flow’,, su verdadero triunfo se reflejó en la conexión con el público y en una recaudación global de aproximadamente 334.5 millones de dólares, partiendo de un presupuesto de 78 millones.
Nuevos liderazgos y la preservación de la esencia
Uno de los anuncios más relevantes en esta nueva etapa es el cambio en la silla de dirección. Mientras que Chris Sanders fue el arquitecto de la primera entrega, para esta secuela cederá el mando a Troy Quane, cineasta reconocido por su trabajo en la innovadora y aclamada cinta ‘Nimona’. Sanders, sin embargo, no abandona el universo de Roz; se mantendrá vinculado al proyecto como productor, una transición que ya ha realizado con éxito en franquicias previas como ‘Lilo & Stitch’ y ‘Cómo entrenar a tu dragón’.
A Quane se le reconoce por su visión de la animación como un vehículo artístico capaz de explorar terrenos visuales inéditos y movilizar emociones profundas. Para asegurar que la esencia que hizo única a la primera película no se pierda, el estudio ha integrado a Heidi Jo Gilbert como codirectora.
Gilbert ya formó parte del equipo creativo en la entrega original, por lo que su regreso se percibe como un acierto estratégico para mantener los puntos fundamentales del proyecto. Junto a ellos, Jeff Hermann repetirá en su rol de productor, buscando garantizar que la «chispa creativa» que posicionó a la marca se mantenga intacta.
El éxito que devolvió la magia a DreamWorks
La confirmación de esta secuela no es una sorpresa dado el impacto cultural de ‘Robot Salvaje’. En años recientes, DreamWorks había experimentado una trayectoria un tanto inconsistente en cuanto a recepción crítica y comercial. Si bien el estudio es el hogar de gigantes como ‘Shrek’, ‘Madagascar’ y ‘Kung Fu Panda’, algunos de sus estrenos más recientes no habían logrado cimentar las bases de la misma forma que lo hicieron clásicos como ‘Cómo entrenar a tu dragón’.
‘Robot Salvaje’ supuso la recuperación de esa «magia y frescura» característica del estudio, apostando por historias irreverentes y poco convencionales que, bajo un cuidado desarrollo, se transforman en aventuras profundas. Al ser uno de los proyectos más celebrados de la última década para la compañía, la expectativa por esta segunda parte es máxima, consolidando la estrategia de DreamWorks de apostar por historias frescas que se distancien del resto de la maquinaria de la industria.
Hacia nuevos horizontes: ¿Qué esperar de la trama?
Aunque aún no se ha definido una fecha de estreno, la base literaria de la saga ofrece pistas claras sobre el rumbo de la historia. Las películas están inspiradas en la trilogía de novelas infantiles de Peter Brown, cuyo primer volumen se convirtió en un fenómeno editorial en 2016 por su mezcla de reflexión ecológica y tecnología.
El segundo libro, titulado The Wild Robot Escapes (2018), narra cómo Roz es capturada y trasladada a la civilización para trabajar en una granja lechera bajo las órdenes del granjero Mr. Shareef.
En este nuevo entorno, la protagonista debe lidiar con la vida entre humanos y máquinas programadas, mientras intenta desesperadamente escapar para regresar a la isla y reencontrarse con su hijo adoptivo, el ganso Brightbill. Esta premisa permitirá a la secuela profundizar en temas de identidad, libertad y el sentido de pertenencia, expandiendo el universo de Roz hacia el mundo humano.
Con millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, la obra de Brown garantiza una base sólida para que DreamWorks continúe explorando la empatía y la relación entre la naturaleza y la tecnología.
DIARIO DE MÉXICO