Por: Rosa Chávez Cárdenas
El 10 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Salud mental.
La pandemia nos tomó desapercibidos, vivimos meses alterados por un enemigo invisible el COVID19.
Todos de alguna u otra manera estamos sufriendo para adaptarnos, los estudiantes que no han podido regresar a la escuela, el personal de salud que labora en circunstancias difíciles y viven con el temor de infectar a su familia.
Los trabajadores que se han quedado sin empleo o viven con la zozobra de ser despedidos. Los enfermos que al no tener seguros médicos han ingresado a hospitales privados y las cuentas del se elevaron al grado de quedarse con grandes deudas y los que sufren por sus familiares fallecidos sin poder despedirse o tener un sepelio como estaban acostumbrados. Las consecuencias económicas son un tema que va a tardar años en recuperarse, muchas empresas no han podido resistir los meses de confinamiento.
Pero ¿cuál es la diferencia entre salud mental y enfermedad mental? Es difícil distinguir lo normal de lo patológico. El Ojo Clínico del profesional especialista es el que puede hacer un diagnóstico.
Para diferenciar lo que se considera un trastorno mental de lo que es normal. Se identifica en base a síntomas y como afectan la vida cotidiana.
Por ejemplo, en cuanto al comportamiento: lavarse las manos de manera obsesiva, morderse las uñas, arrancarse el cabello, beber demasiado alcohol, estar de mal humor todo el tiempo, perder el apetito o comer demasiado, permanecer aislado sin socializar o gastar demasiado.
En cuanto a los sentimientos, una profunda tristeza, euforia, comportamiento agresivo, un sentimiento de vacío.
El pensamiento, las creencias, los prejuicios, el cerebro acelerado, pensamientos de suicidio, el pesimismo y la negatividad.
En nuestro país tenemos serios problemas sociales: la violencia, el incremento de adicciones, la falta de empleo.
La salud mental no solo es la ausencia de patologías, es el bienestar y el bienser y saber manejar las emociones.
Muchos creen que las emociones pasan, pero con el tiempo las emociones pesan y tiene consecuencias en la salud.
Tenemos que cambiar el estigma que acudir al psiquiatra y al psicólogo son para atender a los locos. Los profesionales de la salud mental deben ser preventivos no solo correctivos, los procesos psicoterapéuticos deben ser parte de la salud integral y los gobiernos deben invertir más recursos para atender a la población.
En muchas ocasiones el enfermo acude a consulta y lo que necesita es ser escuchado, busca una orientación, un consejo y en el sector salud lo que le entregan son cajas con medicamentos.
A la población en general le hace falta conocer sus emociones, los estresores que vivimos, y dedicar tiempo para hacer conciencia de las necesidades, priorizar lo necesario de lo indispensable y lo superfluo.
¿Cómo proteger la salud mental durante la pandemia?: Limita el flujo de noticias y ten cuidado con o que lees, circula demasiadas teorías de conspiración, es difícil distinguir lo que es falso de lo verdadero.
El lavado de manos puede ser contra producente, el miedo a la contaminación resulta un disparador de las compulsiones en los que padecen trastornos obsesivos. El jabón, el gel, resultan adictivos al grado de no poder controlarse. Cultiva tus redes de apoyo, el aislamiento trae consecuencias.
Aliméntate de manera saludable, antes que comprar los remedios milagrosos, dedica tiempo a preparar tus alimentos, a disfrutar de los elementos que nos regala la naturaleza, come despacio, despierta los sentidos.
Mantente en contacto con la naturaleza y la luz solar. Respira de manera consciente. Trata de cambiar los pensamientos pesimistas. Escucha música que te relaje. Como dice la canción “siempre vendrán tiempos mejores”.
Se práctico, no gastes energía en lo que no puedes cambiar.
No te rindas a la primera, no permitas que otros decidan por ti.
Aprende a decir ¡No! sin sentir culpa y ten presente que nadie es perfecto.
De las crisis se aprende y hasta se logran grandes experiencias.