Tras la detención del exgobernador César Duarte el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha regresado esta semana a los primeros planos de la política mexicana y no fue por las antiguas promesas de renovación ni por su peso como oposición al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, sino por sumar uno caso más de corrupción, que lo llevaron a perder la contienda presidencial hace dos años y que amenazan con sepultar sus aspiraciones políticas de cara a las elecciones legislativas de 2021.

La detención de Duarte, que estaba prófugo de la justicia desde 2017, se ha producido tras decenas de denuncias por malversación de fondos durante su periodo como gobernador del Estado norteño de Chihuahua entre 2010 y 2016, la lista de acusaciones contra Duarte es extensa e incluye el desvío de más de 1.200 millones de pesos, el endeudamiento desproporcionado de su Estado hasta los 48.000 millones de pesos y el desfalco de otros 6.000 millones.

Duarte, además, es señalado por la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales por desviar alrededor de 250 millones de pesos (12 millones de dólares) del erario público para financiar las campañas electorales del PRI en 2016.

Javier Corral, su sucesor en el Gobierno de Chihuahua y principal rival político, calificó la gestión de Duarte como “un robo burdo” y promovió más de una decena de denuncias ante la Fiscalía estatal, también llevó en su momento a la Fiscalía federal 70 tomos y 50 discos con pruebas de los delitos.

FUENTE ; AGENCIAS

CANDELERO 09-07-2020