El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció la implementación de un nuevo protocolo para la aplicación de la pena de muerte, que incluye la restitución del pelotón de fusilamiento como método de ejecución a nivel nacional y la simplificación de procedimientos judiciales para agilizar los casos de pena capital.

El fiscal general interino, Todd Blanche, afirmó que la administración anterior incumplió su deber al no aplicar el castigo máximo contra criminales considerados de alta peligrosidad, como terroristas y asesinos de policías. Hasta ahora, solo cinco estados —Idaho, Mississippi, Oklahoma, Carolina del Sur y Utah— utilizaban el fusilamiento, aunque en la mayoría de ellos quedaba a elección del condenado.

El nuevo protocolo contempla además una norma que permitiría a los estados reducir los tiempos de revisión federal de hábeas corpus, lo que acortaría en años el periodo entre la condena y la ejecución. Asimismo, se restableció el uso del pentobarbital como agente letal, pese a estudios previos que advertían sobre riesgos de edema pulmonar y sensación de ahogamiento. El Departamento de Justicia concluyó que su aplicación es compatible con la Octava Enmienda.

Entre las medidas adicionales se incluye la propuesta de prohibir que los condenados a muerte soliciten clemencia hasta que sus apelaciones directas y primeros recursos colaterales sean definitivos. También se planteó ampliar o reubicar el corredor de la muerte y construir un nuevo centro de ejecución para diversificar los métodos disponibles.

El paquete de medidas, según el Departamento, busca disuadir delitos graves, garantizar justicia para las víctimas y ofrecer cierre a sus familiares.