Por Eusebio Gimeno González.- TOTOLAPAN, MOR. 13 10 2026.- La delincuencia armada puso de cabeza a cuatro municipios de Morelos, bloqueó carreteras, incendió vehículos, retuvo a tres trabajadores de la Fiscalía Estatal y consiguió que las autoridades le devolvieran a un presunto jefe criminal. Por separado, cuatro policías murieron en un accidente carretero durante aquella jornada de violencia.

Lo que ocurrió el pasado lunes en Totolapan parece sacado de una película de narcos, pero sucedió aquí, en Morelos, a unos cuantos kilómetros de Cuernavaca. Todo comenzó cuando elementos de la Fiscalía y de Seguridad Pública montaron un operativo contra la extorsión y lograron detener a José David «N», identificado por las autoridades como integrante del grupo delictivo Pueblos Unidos.

Pero apenas lo agarraron, se armó el infierno. Hubo balazos, comenzaron a arder vehículos y aparecieron bloqueos en Totolapan, Tlayacapan, Atlatlahucan y Yautepec. La delincuencia cerró caminos y puso en jaque a las corporaciones policiacas. Los habitantes quedaron atrapados en medio del desorden.

Y vino lo peor. Tres colaboradores de la Fiscalía Regional Oriente cayeron en manos de integrantes de la organización criminal. Uno recibió un balazo. Los delincuentes ya tenían con qué presionar: querían de regreso al hombre que acababan de detener.

Mientras aquello sucedía, una patrulla del Grupo de Operaciones Especiales sufrió un terrible accidente en el distribuidor de La Pera-Cuautla. Los policías salieron proyectados del vehículo. Dos murieron allí mismo y otros dos cuando eran trasladados al hospital. No fueron asesinados durante la balacera; murieron en un accidente ocurrido en medio de aquella jornada de emergencia.

Al caer la noche llegó la noticia que nadie esperaba. La Fiscalía había entregado al detenido y recuperado a sus tres colaboradores, eran las 7.35. La propia institución lo confirmó mediante un comunicado y explicó que se había privilegiado la vida de ellos.

Salvarlos era indispensable. Pero el resultado es gravísimo: los delincuentes consiguieron que las autoridades soltaran al hombre que habían capturado horas antes.

También hay que averiguar quién o quienes organizaron los bloqueos y cómo consiguieron movilizar personas en distintos municipios. No todos los civiles que participaron tienen necesariamente vínculos con la delincuencia. Algunos pudieron actuar bajo amenazas, como ha ocurrido anteriormente en esa región.

Y quedan muchas cosas sin aclarar.

¿Cómo cayeron los tres colaboradores en manos de los criminales?….¿qué falló en el operativo y por qué no pudieron impedir que la violencia se extendiera a varios municipios?

Ahora les toca dar explicaciones a la gobernadora Margarita González Saravia, a los responsables de Seguridad Pública y a la Fiscalía. Porque mandar Policías a detener delincuentes para terminar devolviéndolos bajo presión es un asunto demasiado serio para despacharlo con un boletín.

Totolapan fue noticia nacional. Otra vez Morelos apareció en los medios del país por la violencia, los incendios, los bloqueos y la pérdida de cuatro vidas de policías.

Y quedó un hecho imposible de ocultar: la autoridad capturó a un presunto delincuente, pero los sicarios compañeros consiguieron que fuera dejado en libertad.