Cox concretó su primera incursión en el mercado de deuda en Estados Unidos con una emisión de bonos por 2,000 millones de dólares como parte de su estrategia financiera para consolidar la adquisición de activos de Iberdrola en México.

La colocación estaba prevista inicialmente en 1,500 millones de dólares; sin embargo, ante la fuerte demanda por parte de los inversionistas se amplió hasta los 2,000 millones.

En ese sentido, los bonos fueron colocados en dos tramos. El primero fue por un importe de 1,000 millones de dólares, con vencimiento a 5 años y un cupón de 7.125%; el segundo, también por 1,000 millones, pero con vencimiento de 10 años y un cupón de 7.75%.

Interés de inversionistas por Cox
El interés del mercado por la compañía española es significativo. La emisión original registró una sobresuscripción superior a cinco veces, con la participación de más de 200 inversionistas institucionales considerados de primer nivel y en su mayoría estadounidenses.

Incluso tras la asignación de órdenes, aún quedan cerca de 6,000 millones de dólares en demanda pendiente por satisfacer, lo que evidencia la confianza y el interés del mercado en la compañía.

Estrategia para concretar la compra de Iberdrola México
La emisión de bonos permitirá a Cox refinanciar alrededor de dos tercios del crédito puente de 2,650 millones de dólares utilizado para la compra de Iberdrola México, una transacción equivalente a 4,000 millones.

El tercio restante ya cuenta con respaldo mediante un préstamo a largo plazo (term loan) con vencimiento cercano a cinco años, en el que participan las 7 instituciones financieras que lideraron el financiamiento inicial.

De esta forma, apenas dos semanas después del cierre de la adquisición —anunciada el pasado 24 de abril— la empresa logra sustituir completamente su financiamiento de corto plazo por una estructura de deuda más alineada con su generación de flujo de efectivo y su estrategia de desapalancamiento.

Apuesta estratégica en México
La compra de Iberdrola México ha sido vista por el mercado como una oportunidad clave para Cox, al incorporar una de las plataformas energéticas más robustas y mejor posicionadas del país.

El portafolio adquirido incluye una capacidad instalada de 3.9 gigavatios, diversificados en tecnología y geografía, con una vida útil promedio superior a 27 años. Además suma al principal suministrador calificado del país, con más del 25% de cuota del mercado, lo que permite una integración de generación y suministro.

En ese sentido, el presidente ejecutivo de Cox, Enrique Riquelme, comentó en su momento que la operación marca un paso decisivo en la compañía, y “refuerza el perfil como utility integrada y nos sitúa en una posición de mayor escala”.

Fitch Ratings asigna calificación dudosa a bonos de Cox México
Recientemente, Fitch Ratings asignó una calificación BBB-, con perspectiva estable, a Cox México a largo plazo en moneda extranjera y moneda local, y también a los bonos senior garantizados con los que financiará la compra de Iberdrola.

Apuntó que las calificaciones están limitadas por la concentración de Cox México en el mercado local, los riesgos regulatorios y su exposición a la Comisión Federal de Electricidad como comprador relevante.

La calificadora apuntó que esta es la primera ocasión que asigna notas de incumplimiento de emisor (IDR) a la firma; sin embargo, consideró que reflejan la posición que tiene actualmente en el mercado nacional, sus activos diversificados y la estabilidad de sus ingresos y flujo de caja.

Entre los principales riesgos detectados para la calificación de Cox México se encuentra la regulación eléctrica que hay en el país, así como el fortalecimiento que el gobierno busca dar a la CFE, lo que ha creado un entorno de incertidumbre respecto a los jugadores privados que buscan participar en esta industria.

Con información de Expansión y Alberto Martínez Escamilla