X.- SI el pueblo dice que es de noche…hay que encender los faroles.                                              

Columna de Hierro

x-x-x-x-x

CUERNAVACA, MOR. 09 10 2026.-  El Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM) atiende a más de 300 mil alumnos, desde el Jardín de Niños hasta la Secundaria, y tiene también bajo su responsabilidad la formación de maestros en las Escuelas Normales.

Su presupuesto para 2026 supera los 11 mil 800 millones de pesos, el mayor entre los organismos descentralizados del gobierno estatal. A una institución de semejante tamaño no se llega sin una cuidadosa operación política.

Sin embargo, el gobierno de Margarita González Saravia nombró a Carlos Franco Ruiz sin haber consensado previamente el relevo con la base trabajadora. La decisión, tomada a rajatabla, provocó un paro laboral, rebasó a la dirigencia sindical y terminó con la destitución de tres funcionarios. Franco permanece en su cargo.

En apenas 48 horas, el nombramiento del ex presidente municipal de Tlaquiltenango se convirtió en un conflicto que obligó a intervenir a la Secretaría de Gobierno.

Los trabajadores cerraron las instalaciones con cadenas y candados y declararon un paro de brazos caídos. Joel Sánchez Vélez, dirigente de la Sección 19 del SNTE, pidió escuchar al nuevo director, pero la base inconforme decidió continuar la protesta.

El sindicato quedó rebasado por sus propios representados.

La negociación fue encabezada por Adrián Cázares González, director general de Gobierno, y produjo las primeras tres destituciones: Olivia Corral Arriaga, responsable del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros; Claudia Velasco Valladares, directora de Administración, y Abraham Carreto Hernández, jefe del Departamento de Servicios.

Los ceses también respondieron a inconformidades acumuladas por presuntas irregularidades en los procesos de Promoción Horizontal de USICAMM.

Pero el nombramiento de Franco sigue siendo motivo de controversia.

LA DEFENSA DEL GOBIERNO

El gobierno estatal presentó una carta de antecedentes penales y una constancia de no inhabilitación administrativa para defender la designación.

También exhibió resultados de la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización (ESAF), según los cuales las cuentas públicas de Tlaquiltenango de 2023 y 2024 no tienen observaciones pendientes ante el órgano estatal.

Sin embargo, una auditoría federal correspondiente a 2024 registra 52 millones de pesos pendientes por aclarar. Esa observación no constituye, por sí misma, prueba de responsabilidad personal del ex alcalde.

Franco también ha rechazado los señalamientos públicos sobre presuntos vínculos con organizaciones criminales, acusaciones que no pueden considerarse acreditadas sin las pruebas y resoluciones correspondientes.

La gobernadora mantiene su respaldo al nuevo director.

EL ERROR POLÍTICO

Margarita González Saravia tiene facultades legales para nombrar a sus colaboradores. Eso está fuera de discusión.

Lo cuestionable es el procedimiento político.

El IEBEM reúne a miles de trabajadores, docentes y funcionarios, con intereses laborales y relaciones sindicales construidas durante décadas. Cualquier relevo de su dirección exige conocimiento de esos grupos y una operación previa para evitar confrontaciones.

Aquí ocurrió al revés.

Primero se nombró al director, después estalló la protesta y finalmente comenzaron las negociaciones.

El gobierno tuvo que resolver bajo presión lo que pudo haber discutido antes.

Y mientras tres funcionarios perdieron sus cargos, Carlos Franco permanece al frente de una institución cuyos trabajadores todavía cuestionan su llegada.

LOS FAROLES DE MADRAZO

Hace más de sesenta años, Carlos Alberto Madrazo Becerra, el célebre Ciclón del Sureste, gobernador de Tabasco y dirigente nacional del PRI, pronunció una sentencia que todavía se recuerda en los viejos círculos políticos:

«Si a mediodía el pueblo dice que es de noche, hay que encender los faroles».

En el IEBEM, los trabajadores hablaron, rebasaron a sus dirigentes sindicales y obligaron al gobierno a sentarse a negociar.

Los faroles terminaron encendiéndose, pero después de que los trabajadores pusieron candados a las puertas del instituto.

Margarita González Saravia pudo haber evitado ese episodio.

Bastaba escuchar antes de imponer.

(Y voy por más )

eusebiogimeno@gmail.com