La construcción en México dejó atrás las alzas más aceleradas de los últimos años, pero entró en una etapa de costos que sigue presionando la vivienda por etapas. Autoconstructores, desarrolladores y distribuidores operan ahora con una base de precios más alta, lo que obliga a replantear compras, tiempos de obra y rendimiento de materiales de construcción para mantener viables los proyectos.

El informe, compartido a NotiPress este 20 de abril de 2026 señala que el sector comenzó a mostrar señales de estabilización tras dos años de disrupciones logísticas, encarecimiento de insumos y presión inflacionaria global. Esa normalización no implicó un regreso a niveles previos a la pandemia. De acuerdo con la información, materiales como cemento, acero, varilla y block acumularon alzas de entre 15% y 25% anual durante 2025.

Analistas del sector, junto con reportes de costos de la industria, ubican al mercado en una «meseta alta». En esta fase, los precios ya no suben con la velocidad registrada en 2022 y 2023, pero permanecen en niveles elevados. La información atribuye estabilidad a menor presión en cadenas de suministro, ajustes en la demanda y una relativa contención en los energéticos.

Los grandes desarrolladores enfrentan este escenario con ajustes en márgenes y rediseño de proyectos. Las familias que construyen por etapas resienten el impacto de forma más directa, porque cada incremento reduce metros posibles, extiende los tiempos de obra y endurece decisiones sobre materiales, mano de obra y ritmo de avance.

Según información compartida a NotiPress por el equipo de Materiales San Cayetano Express, en México más del 60% de las viviendas se construyen mediante autoproducción. Ese dato coloca a los autoconstructores entre los actores más expuestos al encarecimiento de insumos, ya que suelen financiar la obra con ahorro familiar y compras parciales. En ese segmento, el alza de precios deriva en adquisiciones fragmentadas, uso de materiales más económicos y obras más largas, con mayores costos indirectos.

Resumiendo ese efecto en términos operativos: cuando suben los materiales, el autoconstructor no deja de construir, pero avanza más lento, con más riesgo y pagando más por menos. Esa presión también cambia la forma de administrar cada peso invertido en obra, porque el margen para desperdicios, errores de cálculo o compras urgentes se reduce.

Frente a este entorno, Materiales San Cayetano Express aparece como uno de los actores que buscan responder con eficiencia operativa. La empresa enfoca su propuesta en ayudar al cliente final a tomar mejores decisiones de compra y uso de materiales en un contexto de costos altos. Entre sus medidas, reporta capacitaciones gratuitas para que los autoconstructores calculen cantidades, eviten mermas y utilicen soluciones más eficientes, como mezclas listas.

Además de esa capacitación, la empresa promueve materiales de mayor desempeño y una red de tiendas en puntos estratégicos. Según sus palabras, esa combinación busca reducir tiempos de construcción, mejorar rendimiento por unidad y evitar sobrecostos asociados a traslados o compras de emergencia. Las capacitaciones se realizan en Ticomán, Ecatepec, Barragán, Cuautepec, Teoloyucan, San Juan Zitlaltepec, Pantitlán y Melchor Ocampo, zonas donde la autoconstrucción mantiene una presencia constante en la periferia de la Ciudad de México y el Estado de México.

La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) aparecen como referencias de respaldo para contextualizar la evolución de costos e insumos. Con ese contexto, se concluye que la planeación de inventarios, la compra inteligente y el uso correcto de materiales se volvieron factores decisivos para sostener proyectos. En esta nueva etapa, el sector ya no espera una baja significativa en precios, sino una mejor administración de cada saco de cemento, cada mezcla y cada ladrillo.