Por: Rosa Chávez Cárdenas

Somos conejillos de indias obligados al encierro, forzados a callar con un cubrebocas.

Los que nos dedicamos a la salud mental estamos preocupados por las consecuencias que vamos a enfrentar cuando regresemos a la normalidad: ansiedad, depresión, miedo, conflictos familiares, alcoholismo, inseguridad, paranoia, trastornos obsesivos compulsivos, divorcios, pobreza y obesidad.

Para los que tienen recursos económicos el confinamiento por la pandemia, resultó benéfico en familia, siempre andan corriendo cada uno en sus asuntos.

En el otro extremo, las familias sin recursos, las que viven al día, se quedaron sin trabajo, se encuentran desesperadas, hasta la televisión tuvieron que empeñar.

La psicosis social causada por el miedo a contraer el Covid19 me recuerda los 59 minutos más famosos de la historia.

En 1938 Orson Welles provocó el pánico sin medir las consecuencias desde una estación de radio en Nueva York; la radio era el medio de comunicación más escuchado. La emisora CBS le ofreció a Wells un programa basado en la dramatización de obras literarias, en el contexto marcado por la Gran Depresión.

Se le ocurrió dramatizar la novela “La Guerra de los mundos” del escritor británico H.G Wells, preparó el guión  y la trasmitió como noticia de última hora para llamar la atención de la audiencia.

Al inicio del programa advirtieron que se trataba de una simulación, pero fue tan buena la producción que nadie recordó la advertencia. Relató que Estados Unidos estaba invadida por un ejército de alienígenas, incluso lo apoyó el observatorio de Chicago, reportó en vivo que habían observado en el planeta Marte algunas explosiones y los alienígenas se dirigían a la tierra.

Continuó con el teatro, desde un hotel, reportó con tono de alarma que los extraños seres, de ese ejército invasor procedente del planeta Marte habían aterrizado en una zona rural de Jersey. Alrededor de 12 millones de personas escucharon la transmisión. La psicosis colectiva funcionó, cayeron presas del pánico, abandonaron sus casas, otros se aventaban de las ventanas, colapsaron carreteras, y los teléfonos de emergencia, la gente llamaba, aseguraban que habían visto a los extraterrestres.

El capítulo terminaba en que el actor Orson Welles fallecía a causa de los gases que emanaban los invasores. Al terminar el programa las autoridades entraron a la emisora, les incautaron todo el material. Lo que rescataron fue una copia del guion que 50 años después lo adquirió Steven Spielberg y la experiencia quedó para el estudio de la ciencia.

¿Se parece en algo a la crisis de la pandemia? Hoy en día tenemos todos los medios de comunicación a nuestro alcance, las teorías de conspiración, se contagian como el virus. Vuelan en las redes sociales.

Confinados en su casa, aislados, enmudecidos, inmovilizados, se transforman en objetos. Los síntomas son subjetivos, dependen de lo que transmite la publicidad. La psicosis colectiva es confundida con la sin razón. En la histeria simulan enfermedades que no tienen, el fin es llamar la atención y los obsesivos simulan salud para preservar sus compulsiones secretas.

La psicosis social es un estado en el que los grupos experimentan los síntomas del rebaño, un fenómeno que se despliega ante la mirada de la ciencia. La inmovilización, la sumisión, el miedo a morir los vuelve pasivos.

El Covid19 se propagó al venir de China, país que compite como potencia con Estados Unidos.

El hubiera no existe, pero, si el brote viniera de un país emergente, seguramente hubieran declarado epidemia y no pandemia.

Los intereses económicos van ligados a la salud de la población.

La pandemia, el confinamiento, la crisis económica, la recesión que se avecina serán objeto de estudio.

Ojalá y recuperemos pronto la confianza en nosotros mismos para salir de este experimento en el que estamos atrapados

rosamchavez@hotmail.com