Columna de Hierro

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CUERNAVACA, MOR. 01 09 2026.- El Segundo Informe de Gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo no fue, como suelen serlo muchos Informes, un recuento frío de cifras y programas cumplidos.

Fue, ante todo, la exposición de una transformación estructural que, por su profundidad, marcará el rumbo de México durante décadas.

Y entre todos los anuncios, uno se alza por encima de todos los demás: la Reforma al Poder Judicial.

Nada hay más novedoso, más polémico y de mayor calado que la decisión de que, por primera vez en la historia de este país, Jueces, Magistrados y Ministros sean elegidos por el voto libre de la ciudadanía.

Durante décadas, la Justicia en México funcionó como un coto cerrado: designaciones tras bambalinas, cuotas de poder, inamovilidad vitalicia y una desconexión profunda con la realidad que viven millones de personas. Ese modelo, se dijo con claridad, se acaba.

La medida es valiente y, naturalmente, dividida. Quienes la apoyan ven en ella la verdadera democratización del Estado: si el pueblo elige al Ejecutivo y al Legislativo, ¿por qué no habría de elegir también a quienes imparten Justicia?

Quienes advierten riesgos señalan que la politización de los Juzgados podría poner en riesgo la independencia judicial. Ambas posturas tienen argumentos. Y esa tensión, ese debate abierto, es precisamente lo que le da fuerza histórica al momento que vivimos.

Pero la Reforma no se agota en la elección popular. Se busca también terminar con los salarios desproporcionados de la alta judicatura, ampliar la cobertura de Juzgados en regiones donde la Justicia no llega, y fortalecer la defensa pública gratuita para quienes no pueden pagar un abogado.

En pocas palabras: se busca que la Justicia deje de ser un privilegio de unos cuantos y se convierta en un Derecho de todos.

Junto a este cambio de raíz, el Informe presentó avances tangibles en la vida cotidiana de los mexicanos: el salario mínimo ha recuperado poder adquisitivo de manera sostenida; la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores se elevó a 6,400 pesos bimestrales, beneficiando a más de 13.7 millones de personas, lo que representa un incremento real sin precedentes en el apoyo directo a este sector de la población; los índices de homicidios muestran una tendencia a la baja, y se mantiene el rumbo de soberanía energética sin cerrar las puertas a la inversión ni al cuidado del medio ambiente. Son buenas noticias, sin duda. Sin embargo, ninguna de estas cifras tiene el peso histórico de la Reforma Judicial.

Porque cuando se toca la forma en que se imparte Justicia, se toca el corazón de la vida en sociedad.

México entra ahora en una etapa nueva, donde la ciudadanía no solo decidirá quién gobierna, sino también quién juzga.

Será una etapa de debates intensos, de ajustes, de luces y sombras.

Pero es, sin duda, el camino hacia una democracia más completa, más madura y, se espera, más justa.

El tiempo y la práctica dirán si los resultados acompañan a la intención.

Lo cierto es que el país ya no es el mismo que hace dos años.

Y ese, quizás, sea el mensaje más profundo de este Segundo Informe: la transformación no se detiene, se profundiza.

Y voy por más.

eusebiogimeno@gmail.com