CECILIO GARCÍA CRUZ

Nepotismo…Cuento de nunca acabar

Nepotismo…Cuento de nunca acabar

Jesús Te Ampare

En su tiempo –ya empoderado– “Diamante” decidió controlar las Unidades Administrativas del sector gobierno.

Fue entonces cuando colocó a sus hijos y amigos (as) incondicionales, en posiciones inmejorables para manejar los dineros del pueblo.

Y Eleazar Guerrero Pérez, hoy diputado federal –y motejado como la piedra preciosa más popular–, se despachó con la “cuchara grande” desde la subsecretaría de Finanzas y Administración, con toda la protección de su primo “El gobernador bailarín”.

El pariente incómodo creó una red poderosa de nepotismo y corrupción, que cambió la vida de todos ellos: de jodidos a millonarios poderosos de esa gestión desastrosa, inepta y arrogante.

Decidieron, aprovechando la coyuntura, meterse a nadar en el fangoso río de la corrupción.

En un país con altos niveles de pobreza, desigualdad y violencia –como el nuestro–, el acceso al poder no debería estar reservado a los apellidos.

Porque son actos censurables.

Y aunque el nepotismo está prohibido, sigue siendo no solo común, sino también aceptado y hasta normalizado en la cultura política nacional.

Ningún funcionario público debe favorecer a familiares o personas cercanas para ocupar cargos dentro del gobierno.

Ejemplos abundan. Desde gobernadores que colocan a sus hermanos, esposas, sobrinos o parientes cercanos en secretarías clave, hasta presidentes municipales que integran a sus hijos, cuñados, amantes o compadres en las nóminas del ayuntamiento.

A pesar de que existen órganos internos de control y organismos autónomosdiseñados para vigilar y sancionar estas conductas, los casos rara vez llegan a consecuencias reales.

El castigo, cuando existe, es simbólico. La mayoría de las veces, simplemente se encubre, se justifica o se olvida.

Este fenómeno no es exclusivo de un partido ni de un nivel de gobierno. El nepotismo trasciende colores y sexenios.

Su permanencia se debe, en parte, a una cultura de lealtades familiares, favores recíprocos y redes de poder tejidas desde el compadrazgo.

Pero también a una ciudadanía que ha aprendido a convivir con estas prácticas como si fueran parte inherente del sistema.

El daño es profundo y va más allá del desprestigio institucional, porque a esta corrupción añaden la ineficiencia.

Cuando se privilegia el parentesco por encima del mérito, se obstaculiza la profesionalización del servicio público, se desperdician recursos humanos valiosos y se debilita la confianza ciudadana.

Combatir el nepotismo requiere más que reformas legales; se necesita voluntad política, transparencia en los procesos de selección, vigilancia ciudadana efectiva y una cultura ética en el ejercicio del poder.

Y si usted llegara a criticar por cualquier medio un aparente acto de nepotismo o tráfico de influencias, podría ser sancionado (injustamente) por el poder del estado.

Hasta entonces, el nepotismo seguirá siendo una violación sistemática de la ley que, paradójicamente, nadie parece dispuesto a dejar de practicar.

Además, este flagelo es un factor degenerativo que puede perpetuar la corrupción.


Cecilio@hotmail.com

El Fantasma del Poder

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Jesús Te Ampare

XALAPA, VER.- El poder omnímodo decidió, sin titubeos, apostar por la continuidad… quitándole algunas comas.
Se ha conservado la esencia signada por el antecesor.

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