CECILIO GARCÍA CRUZ

DESFACHATEZ

DESFACHATEZ

Por Cecilio García Cruz

     Jesús Te Ampare 

XALAPA,VER. 12 11 2025.- Con la frase “yo ni sabía”, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, intenta zafarse de la polémica generada por el aumento de su salario contemplado en el Presupuesto de Egresos 2026.
Un incremento del 25% que, de acuerdo con los documentos oficiales, eleva su sueldo actual de 67 mil 842 pesos a una cifra que ofende la austeridad republicana que tanto presume la 4T.
La excusa de “yo ni sabía” es un insulto a la inteligencia de los veracruzanos.
Una funcionaria con su experiencia, curtida en los pasillos del poder y protagonista de uno de los proyectos más costosos del sexenio —la refinería de Dos Bocas—, no puede fingir sorpresa ante una decisión que, por norma, pasa por su escritorio y su firma.
Si algo ha demostrado Nahle es que nada se mueve en su administración sin su consentimiento.
Conviene recordarle a la gobernadora lo que su mentor, el caudillo Andrés Manuel López Obrador, repitió una y otra vez: “Todos los negocios jugosos e importantes que se hacen en el gobierno conllevan el visto bueno del presidente de la República”.
Si eso era verdad entonces, ¿por qué ahora deberíamos creer que ella no sabía?
La política de Nahle no es la del desconocimiento, sino la del disimulo.
Se esconde detrás del discurso de la “honestidad valiente” mientras sus decisiones revelan una vieja práctica del poder: premiarse a sí mismos mientras el pueblo paga las consecuencias.
El “yo ni sabía” se convierte así en símbolo de una administración que perdió el sentido de la realidad. Una frase que podría adornar cualquier escándalo de corrupción, cualquier obra inflada o cualquier presupuesto maquillado.
El problema no es sólo el dinero, sino la desfachatez.
Porque una gobernadora que no sabe cuánto gana… o miente o no gobierna.
ceciliogarciacruz@hotmail.com

La Impunimiña

La Impunimiña

Jesus Te Ampare

XALAPA, VER. 10 11 2025.- Cuauhtémoc Blanco ha vuelto a ponerse los tacos, pero no los de fútbol. Hoy, el ex goleador que emocionó a millones de aficionados con la Selección Nacional juega en otra cancha: la política, donde recibe constantes “tarjetas amarillas y rojas”.

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Vivir sin miedo.

Vivir sin miedo.

Por Cecilio García Cruz

            Jesús Te Ampare

XALAPA, VER.- En Michoacán, el crimen organizado no sólo disputa territorios; también rivaliza por el control de la economía.

Uruapan, corazón aguacatero del país, se ha convertido en uno de los epicentros de esa guerra silenciosa que carcome a la entidad.

El oro verde –el aguacate— y el limón son los nuevos campos de batalla donde se mide el poder real: el de los cárteles que deciden precios, rutas y hasta autoridades.

Durante años, las bandas criminales han extendido sus tentáculos a todos los niveles del gobierno.

Alcaldes intimidados o comprados, policías infiltrados, empresarios extorsionados, son el pan nuestro de cada día.

En muchos municipios, los grupos delincuenciales han establecido su propio orden: imponen cuotas, designan candidatos, e incluso “autorizan” la seguridad pública.

Uruapan no ha sido la excepción; su historia reciente está marcada por el miedo, las ejecuciones y la simulación institucional.

La llegada de Grecia Quiroz, esposa de Carlos Manzo, a la Presidencia Municipal, representa más que un relevo político, simboliza un intento de reivindicación, una apuesta por la limpieza moral y el rescate de la autoridad legítima.

Por el honor de su esposo –víctima de un sistema podrido que permitió su ejecución pese a la supuesta protección oficial–, Quiroz García encarna la esperanza de una ciudadanía cansada de los silencios cómplices y de los gobiernos que se arrodillan ante el crimen.

Pero el reto es monumental.

Ningún cambio será posible sin la intervención decidida del gobierno federal.

Michoacán necesita que la “barredora” de la Federación entre de verdad, no con discursos ni operativos mediáticos, sino con una estrategia integral que desmantele las redes económicas y políticas que sostienen al crimen.

La lucha por Uruapan no sólo es territorial; es por el alma del Estado, por su dignidad y por su futuro.

Si el gobierno permite que los grupos delincuenciales sigan dictando la agenda, el resultado será el mismo: más muertos, más miedo, más silencio, más corrupción.

Pero si respalda a quienes todavía creen en la legalidad, como Grecia Quiroz, se podría encender una luz en medio de la oscuridad que desde hace años enturbia a Michoacán. 

Por respeto al valiente Carlos Manzo, por el derecho de su pueblo a vivir sin miedo, es momento de purificar Uruapan. No de discursos, sino de criminales, corrupción y complicidades.

Porque mientras el aguacate y el limón sigan teñidos de sangre, ningún desarrollo será verdadero, y ninguna autoridad será respetada.

El Gabinete de Seguridad –donde resalta la figura de Omar García Harfuch—tiene el gran reto para que la sociedad de Uruapan viva sin miedo.

ceciliogarciacruz@hotmail.com