El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX promete convertirse en un momento decisivo para la música latina. Este domingo, Bad Bunny asumirá el reto de protagonizar uno de los escenarios más vistos del planeta, con el objetivo de marcar un nuevo récord de audiencia y consolidarse como el artista latino más influyente en la historia del evento deportivo más importante de Estados Unidos.
Las proyecciones indican que la presentación del cantante puertorriqueño podría superar el impacto generado por Shakira y Jennifer López en el Super Bowl LIV, cuya actuación en 2020 reunió a más de 103 millones de espectadores. Desde entonces, ninguna propuesta con sello latino ha logrado rebasar esa cifra. No obstante, el contexto actual juega a favor de Bad Bunny, considerando que la edición anterior del Super Bowl alcanzó una audiencia total de 127.7 millones de personas.
El ascenso del artista ha sido meteórico. Tras convertirse en el músico más escuchado del mundo en Spotify en 2025, su popularidad se ha expandido más allá del público hispanohablante. De acuerdo con Stacie de Armas, vicepresidenta de Nielsen, el fenómeno Bad Bunny no responde únicamente a una identificación cultural, sino a un atractivo global que conecta con audiencias diversas.
A lo largo de las décadas, la presencia latina ha dejado huella en eventos masivos de la televisión estadounidense. Desde los récords establecidos por Gloria Estefan en los años noventa hasta momentos emblemáticos protagonizados por figuras como Desi Arnaz, Antonio Banderas y Carlos Santana, el camino ha sido progresivo. Ahora, Bad Bunny busca no solo romper marcas, sino reafirmar el lugar de la música en español en el escenario más visto del mundo.
DIARIO DE MÉXICO