A partir del 1 de enero de 2026, los consumidores enfrentarán un incremento en el costo de los combustibles debido a la actualización inflacionaria aplicada al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). El ajuste impactará directamente en los precios de la gasolina Magna, Premium y el diésel, además de otros energéticos como gas y turbosina.
El nuevo esquema establece que el IEPS será de 6.70 pesos por litro para gasolina Magna, 5.65 pesos para Premium y 7.36 pesos para diésel. A estos montos se suman los impuestos estatales: 59 centavos por litro en Magna, 72 centavos en Premium y 49 centavos en diésel, lo que incrementará el precio final en las estaciones de servicio.
La medida forma parte de la política fiscal del gobierno federal para mantener la recaudación acorde con la inflación, aunque representa un impacto directo en el bolsillo de los automovilistas y transportistas. El aumento también se reflejará en los costos de operación de sectores que dependen del consumo de combustibles fósiles, como el transporte público y la industria logística.
Especialistas advierten que el ajuste podría repercutir en la inflación general, ya que el alza en combustibles suele trasladarse a los precios de bienes y servicios. Con ello, se prevé que los consumidores enfrenten un inicio de año con mayores gastos en movilidad y transporte de mercancías.