La privación ilegal de la libertad, tortura y posterior asesinato de un elemento de la Guardia Nacional, quien supuestamente realizaba tareas de investigación encubierto en la Central de Abasto de Puebla, provocó un fuerte impacto entre sociedad poblana.

El crimen del oficial, ocurrido ayer viernes, puso al descubierto nuevamente la operación de bandas delincuenciales en los principales mercados, donde se han registrado hechos de violencia en los últimos años.

Además, generó una intensa movilización de fuerzas federales en la capital y la apertura de una investigación para dar con los responsables del crimen.

Según los informes policiales, el elemento de la Guardia Nacional, vestido de civil, ingresó a la Central de Abasto, donde inmediatamente fue interceptado por supuestos comerciantes.

Los relatos, aún sin confirmar, señalan que habría sido ingresado a una bodega, donde sufrió tortura; posteriormente fue sacado de la zona en una camioneta.

Nueve horas después del reporte de su desaparición, el oficial apareció muerto en un terreno de la junta auxiliar de La Resurrección.

Medios de comunicación locales aseguraron que el agente de la Guardia Nacional se encontraba haciendo tareas de investigación; sin embargo hasta ahora ninguna autoridad ha corroborado la versión.

Con información de El Universal