La misión Artemis II se prepara para escribir una página inédita en la exploración espacial. Mientras la tripulación afina detalles para su histórico sobrevuelo lunar del lunes, también enfrenta situaciones tan terrenales como fallas en el inodoro de la nave.

Un viaje hacia lo desconocido
El comandante Reid Wiseman, junto a Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, alcanzarán la cara oculta de la Luna en una travesía que los llevará a 406,773 kilómetros de la Tierra, la mayor distancia recorrida por humanos hasta ahora.

Durante el sábado, la tripulación revisó los objetivos científicos para observar y documentar la superficie lunar, en un recorrido de seis horas previsto para la tarde del lunes 6 de abril.

La Luna, bajo una nueva mirada
Desde la NASA, la científica Kelsey Young destacó el valor de esta misión:

“Tiene un papel fundamental no solo en la ciencia lunar, sino también en la ciencia planetaria y del sistema solar”.

Las imágenes compartidas muestran regiones como la Cuenca Oriental, una de las formaciones de impacto mejor conservadas del satélite y clave para entender la transición entre la cara visible y la oculta.

La agencia subrayó que estas capturas ya representan un hito para la observación humana.

Historia… incluso en los detalles mínimos
Más allá de los avances científicos, la misión también deja ver el lado humano del espacio. En plena travesía, la nave Orión volvió a presentar problemas con el sistema del inodoro, posiblemente por orina congelada en las líneas de ventilación.

El director de vuelo Judd Frieling reconoció que gestionar residuos en el espacio es “muy difícil”, aunque la tripulación ha logrado resolver la situación.

No es la primera vez: en las horas posteriores al despegue, ya se había presentado un fallo similar, solucionado por Koch.

Entre récords y vínculos humanos
La misión también marcó otro registro: la entrevista concedida a mayor distancia de la Tierra. En ella, Wiseman calificó la experiencia como un “logro magnífico” y destacó lo “verdaderamente asombroso” de observar simultáneamente la Tierra y la Luna desde la nave.

A pesar de la distancia, los astronautas han mantenido comunicación con sus familias, un factor que consideran vital mientras se alejan cada vez más del planeta.

DIARIO DE MÉXICO