La Modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) generó ingresos superiores a los 27 mil millones de pesos en un año; sin embargo, especialistas y reportes oficiales advierten que dicha recaudación resulta insuficiente frente al creciente compromiso financiero que representan las pensiones para el organismo en las próximas décadas.
La discusión tomó relevancia tras la entrada en vigor de cambios administrativos que limitan las posibilidades de incrementar de forma significativa el salario base de cotización dentro de este esquema, utilizado por trabajadores que ya no cuentan con una relación laboral formal pero desean continuar cotizando para mejorar el monto de su futura pensión.
De acuerdo con información del IMSS y de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la Modalidad 40 permitió durante años que los asegurados elevaran voluntariamente su salario de cotización, incluso hasta niveles cercanos al máximo autorizado, con el objetivo de obtener una pensión más alta al momento de su retiro.
La especialista en pensiones Flor Tavera explicó que este mecanismo representaba una alternativa financieramente atractiva para los trabajadores, ya que la inversión realizada durante varios años podía recuperarse en un periodo relativamente corto una vez iniciada la pensión. No obstante, subrayó que este esquema se encontraba contemplado dentro de la legislación vigente y no constituía una práctica ilegal.
El 21 de octubre, el IMSS implementó ajustes operativos que restringen los incrementos en el salario base de cotización para quienes se incorporen a la Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio, conocida como Modalidad 40. Con ello, los asegurados deberán sujetarse a límites más estrictos vinculados a su último salario registrado.
Un informe de la ASF señala que las irregularidades detectadas en este esquema fueron mínimas. De más de 104 mil registros de inscripción y reingreso revisados, únicamente 399 presentaron alguna inconsistencia o requisito faltante, equivalente a menos del 0.4 por ciento del total analizado.
La auditoría también reveló que los participantes de la Modalidad 40 aprovecharon el esquema para incrementar considerablemente su salario base de cotización. En promedio, los asegurados se inscribieron con ingresos hasta cinco veces superiores a los reportados en su último empleo formal, siendo el tope permitido la opción elegida con mayor frecuencia.
Durante 2024, cerca de 395 mil personas realizaron aportaciones mediante este mecanismo. En total, el IMSS registró casi cuatro millones de operaciones de pago que representaron ingresos por más de 27 mil 383 millones de pesos, impulsados en parte por los cambios derivados de la reforma de pensiones de 2020 y el aumento en las cuotas correspondientes.
A pesar de estos recursos, especialistas advierten que el principal desafío continúa siendo el crecimiento sostenido del gasto pensionario. Las proyecciones actuariales del propio instituto estiman que el costo de las pensiones seguirá aumentando y alcanzará su punto más alto entre 2036 y 2040, cuando podría representar más de la mitad de los ingresos del organismo.
Los cálculos del IMSS indican que el gasto destinado al pago de pensiones superó los 762 mil millones de pesos al cierre del año pasado y podría rebasar los 1.3 billones de pesos en poco más de una década, lo que ha intensificado el debate sobre la sostenibilidad financiera del sistema.
Especialistas consideran que las nuevas restricciones a la Modalidad 40 podrían derivar en inconformidades legales por parte de algunos trabajadores. Sin embargo, sostienen que las medidas reflejan la preocupación institucional por equilibrar los beneficios pensionarios con la viabilidad financiera del Seguro Social a largo plazo.