Por: Sócrates A. Campos Lemus

¡Que conste,…son reflexiones!

Estoy convencido que los políticos jamás dejan de pensar como tales. Están atentos a todos los acontecimientos, se levantan temprano para tener toda la información posible generada en los medios de comunicación y contenida en sus análisis y comentarios por muchos de los colaboradores o editorialistas.

Reciben informes confidenciales de algunos funcionarios que les tienen cariño y lealtad, se abren a lo que tal vez no hicieron en la función pública cuando las tareas los agobiaban y las peticiones les rebasaban.

Por ello, aunque no sean del mismo bando ni tengan la simpatía que pueden tener por sus camaradas, los Presidentes o funcionarios en una actividad política deben, de vez en cuando, platicar con esos que se han retirado de la función pública porque las experiencias y las mañas son vitales para que no se pierdan en los viejos caminos de la vida.

Esto, me hace recordar que el doctor Gustavo Baz Prada, dialogando con Octavio Sentíes, quien era el Regente de la Capital le preguntó que cuales eran sus peores preocupaciones y problemas y como respuesta, Sentíes le dijo: “Pues doctor, lo que más me jode y preocupa es que los políticos en funciones o desplazados, pero con fuerza, siempre están enviando recomendados para que trabajen conmigo y esto me obliga a inventar un nuevo puesto, ponerle una oficina, darles secretaria y aparatos, vehículos, presupuesto y, sobre todo, inventarle una función”.

A lo que el maestro, hombre de gran talento y experiencia le comentó: “así es señor Regente, pero también puede hacer como yo lo hacía, de inmediato, para que los que recomendaban no pusieran el grito en el cielo o se pusieran de “conspiradores” contra mí, les daba cobijo y los nombraba ASESORES, y les decía que desde su casa me harían el favor de estarme asesorando y ponía a una gente a darles tareas constantemente y así me ahorraba todo esto que usted tiene que disponer para que los recomendados puedan estar bien, incluso, para que no se sintieran marginados, de vez en cuando les recibía y escuchaba y ordenaba que les pagaran en su casa”

Hoy en día, este problema sigue, pues cerca del Presidente rondan las peticiones de los muchos camaradas que se han jodido para llegar a donde están y quienes buscan colocar en buenos puestos de gobierno a sus parientes o cuates, y que se hagan compromisos para que ellos puedan continuar cerca de las masas y de los sitios donde tienen su “fuerza política y sus cotos de poder”.

Esto no lo podrá negar AMLO, es una realidad. Por ejemplo, ahora se sabe que algún importante Senador pega de gritos y se rebela, porque en el juego que tiene están en riesgo que sesenta de sus recomendados en los puestos y presupuestos pierdan la chamba, y esto pues sí duele, prefieren que les mienten la madre a que les golpeen en el bolsillo y eso que son bien revolucionarios…

Y ¿por qué razón lo dejaría? si ellos vieron en el transcurso del proceso electoral que muchos puestos y mandos para las elecciones se dieron por la cercanía del mismo AMLO con los poderosos hombres de empresa y de negocios, muchos candidatos a Senadores o Diputados salieron porque esos poderosos hombres de negocios siguen imponiendo o son, cuando menos, satisfechos cuando tienen peticiones al mero mero, independientemente de que diga que “ya separaron al poder político del poder económico” y eso, es simple “blablaismo”, no una realidad, porque la neta es que los magnates empresariales siguen gozando de los grandes beneficios de las determinaciones políticas digan lo que digan, y hagan el cuenterete de que los compadres son sacados de los concursos aun cuando hayan ganado.

Sabemos que se compran, por caprichos y ocurrencias, centros para hacerlos escuelas de beisbol y las dan a quienes operan en este deporte dándoles muchas oportunidades para hacer negocios.

Lo mismo sucedió con el asunto de las concesiones para explotar minas. Se habló mucho de que se pondría orden y se daría nuevamente a sus dueños las tierras y siguen ahí las grandes empresas mineras porque el cuento es largo.

Se nos habló del castigo a los huachicoleros pobres y jodidos y en contra de los huachicoleros de cuello blanco y nada, pues ellos siguen con el negocio.

Se habló de que se terminaría con la violencia y se pondría orden y siguen los secuestros, chantajes, robos, asesinatos, tráfico de armas y drogas y en fin, los jodidos son los ciudadanos y ahora, hasta los soldados, que solo pueden recibir escobazos e insultos de los grupos de malosos que les reciben  en muchos sitios y, eso de que los delincuentes son también pueblo, pues sí, pero son del pueblo que nos chinga a todos y hay que imponer el orden para que no sigan jodiendo al verdadero pueblo sabio que, a lo mejor, ha entendido que es mejor estar callados a protestar, porque al hacerlo, seguramente, no recibirán la reprimenda del gobierno sino de los malosos y les tenemos más miedo a los malosos que al gobierno que  anteriormente ejercía al represión y la neta, no sé cuál es peor en este caso.

Y así es como hemos visto a muchos empresarios y a gente del poder económico que solamente se acercaron al mero mero “para no dejar y estar en la jugada”, de los que invirtieron porque ellos no arriesgan nada, y ahora que ya están el poder pues muchos reclaman a sus “dirigentes” que les cumplan con los compromisos y les den chamba, de lo que sea, el caso es que tienen que contar con  algo de lana para continuar en la lucha y la pelea, convencidos de que no pueden continuar con hambre y con simples ideas pues eso lo hicieron cuando luchaban contra los poderosos miembros de la tecnocracia, y por lo mismo no aceptan que se les exija ahora cuando ellos tienen el poder, pues ellos son los que aportaron a los grupos para las votaciones.

Es cierto que el encabronamiento ya era enorme y poco había que convencer para cambiar, pero hicieron su talacha y  exigen su recompensa y resulta que con la “revolución moral y la  falta de recursos”, pues nada de nada y ven como algunos se siguen metiendo plazas para sus parientes y cuates y haciendo negocios, a lo mejor poquitos, pero antes ni eso existía y es por eso que reclaman y empiezan las deserciones, y esto lo debe ver el Presidente porque al final de cuenta es su responsabilidad, aunque no le parezca.

Y la neta es que hay muchos recomendados de los ricachones que gozan de puestos y presupuestos, mientras los que en realidad lo merecen, andan, con el hocico sangrando…