x.- Gil Magadán Salazar, líder de la Secc. 29 del Sind. Nal. de Trabajadores de la Sría. de Salud, se dice perseguido y denuncia falta de médicos, medicinas y graves rezagos en los servicios.

Columna de Hierro

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CUERNAVACA, MOR. 20 10 2026.- La inconformidad de los Trabajadores de la Salud amenaza con convertirse en otro conflicto social para el gobierno del Estado de Morelos.             A las denuncias por falta de médicos, enfermeras, medicamentos y materiales de curación se suma ahora una disputa entre las autoridades y el dirigente sindical Gil Magadán Salazar, quien asegura ser víctima de persecución y hostigamiento.

La Sección 29 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud prepara el anuncio de una marcha y un paro de labores para exigir soluciones a los numerosos rezagos que arrastra el sistema sanitario.

Pero detrás del conflicto laboral existe un problema mucho más delicado: la salud de miles de morelenses que dependen de los hospitales y centros médicos públicos para atender sus enfermedades, recibir tratamientos o, sencillamente, salvar la vida.

Las cifras denunciadas por el doctor Gil Magadán resultan alarmantes. Asegura que al IMSS-Bienestar de Morelos le faltan aproximadamente 500 médicos y enfermeras y que dispone de un solo Urólogo para atender a toda la población bajo su responsabilidad.

Hay especialistas que llegan a recibir 35 pacientes diariamente.

Son cifras sindicales que las autoridades deben confirmar o aclarar, porque describen una situación preocupante.

A ello se suma el desabasto de medicamentos, materiales de curación, plazas congeladas y trabajadores obligados a multiplicar sus esfuerzos para atender una demanda creciente. El enfermo puede esperar semanas o meses una consulta, pero su padecimiento no espera. Mientras llega la cita, la enfermedad avanza y muchas familias terminan pagando consultas y medicamentos que deberían recibir gratuitamente.

La protesta tampoco es exclusiva de Morelos. El pasado 8 de octubre trabajadores del IMSS marcharon en Cuernavaca por la escasez de insumos, personal y mejores condiciones laborales.

El 13 de octubre hubo una gran movilización nacional y otra está convocada para el miércoles 21 en la Ciudad de México. Aunque se trata de organizaciones sindicales e instituciones distintas, sus reclamos coinciden en aspectos fundamentales.

Aquí, además, el conflicto adquiere una dimensión política y administrativa.

Gil Magadán acusa a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, encabezada por Alejandra Pani Barragán, de utilizar procedimientos administrativos para hostigarlo. También mantiene diferencias con el Secretario de Salud, Mario Ocampo Ocampo, a propósito de presuntas irregularidades en la asignación de plazas y contrataciones.

El dirigente asegura haber recibido amenazas y sostiene que algunas investigaciones se están utilizando en su contra. Son acusaciones graves que deben investigarse con documentos, procedimientos legales y respeto al derecho de defensa.

Denunciar corrupción no concede inmunidad a nadie, pero tampoco puede convertirse en motivo de represalias.

Curiosamente, apenas el 15 de octubre las autoridades estatales y Gil Magadán participaron juntos en una ceremonia de reconocimiento a más de dos mil trabajadores del Sector Salud, donde se habló de colaboración y coordinación institucional.

Cuatro días después, las denuncias continúan y el ambiente sindical está lejos de la tranquilidad que se pregonaba.

La gobernadora enfrenta aquí un asunto que requiere algo más que reuniones, discursos y fotografías oficiales.

Necesita un diagnóstico preciso de las necesidades hospitalarias, conocer cuántas plazas están vacantes, cuánto medicamento falta, qué servicios no se atienden.

(Y voy por más).

eusebiogimeno@gmail.com