-Sus primeros pasos en El Mexicano
-Fue del equipo estrella de La Prensa
-Ni corrupto, Ni corruptor. Servidor
ALFA-OMEGA
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(Este septiembre queda registrado por el fallecimiento, además del Gran Mauro; del querido Chucho Gallegos, fundador de la Revista TVyNovelas; del autor del noticiero radiofónico “En los Tiempos de la Radio”, Oscar Mario Beteta y de Ángel Álvaro Peña, periodista de Tuxpan, Veracruz, con más de 50 años, de sus 90, en el medio. También murió Manuel Compeán González, muy querido amigo).
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Un reportero redactor, columnista político, que nació profesionalmente en el equipo del jefe de Deportes en el diario El Mexicano, deja un legado para las nuevas generaciones del Periodismo Mexicano y una imagen pulcra como funcionario cercano a un Presidente de la República.
El 9 de septiembre de 2026 dejó de existir el Economista, Diarista del Periodismo, Mauro Jiménez Lazcano. Seis meses antes falleció su esposa, la maestra Margarita Romero Luelmo. Casi 65 años de vida matrimonial. Dos hijos, Gabriel y David.
La sencillez en su trato, la atención cordial e inmediata a quien recurría a él, desde sus años mozos, caracterizaron a Mauro. Siempre demostró su educación. Pulcro en su presentación.
Poco se sabe de sus inicios en el periodismo, donde su señor padre, Mauro Jiménez Mora, dejo gratos recuerdos. Mi compañero y amigo en la Redacción del diario La Prensa, en los años sesenta llegó a las oficinas de un diario, El Mexicano, a solicitar oportunidad como reportero. Acaba de graduarse como Economista en las aulas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La historia que comentaré, es resultado de la plática con mi fraternal colega Jaime Andrés Arroyo Olín, quien supo de los primeros pasos de Mauro al llegar a la redacción de un diario que tuvo vida corta, si acaso tres años que terminaron en 1963. Es interesante lo que van a leer.
“EL ÚNICO QUE CREYÓ EN MI”
Cuenta Jaime Andrés que el día que Mauro llegó a El Mexicano, en unas oficinas de la Avenida del Taller, entre Calzada de Tlalpan y calle Vicente García Torres, Colonia Vista Alegre, surgió un problema: no había plaza para contratarlo.
El diario lo dirigía el señor Felipe Navarro, don Agustín Arana era el gerente y Tomás Rodríguez, Jefe de Información. Don Agustín Arroyo Ch. manejaba lo administrativo.
Al no encontrar acomodo el joven Mauro, se escuchó la voz de don Jaime Adalberto Arroyo Cuesta: “Necesito en Deportes a uno. Mándenlo conmigo” y así fue el comienzo, de quien reporteaba y redactaba notas deportivas.
En las 16 páginas del diario, rotograbado, tamaño tabloide, publicaban reportajes de las escuelas primarias del Distrito Federal. Los inició Hugo Gómez Bulnes, después María Teresa Guerra y finalmente al debutante Jiménez Lazcano.
Pasados los años, siempre que Jaime Andrés se encontraba con Mauro, “me decía cómo está tu papá; salúdalo cariñosamente”. En una ocasión le dijo que don Jaime Adalberto “fue el único que creyó en mí y nunca lo voy a olvidar”.
Cuando el papá de Jaime enfermó, de gravedad, lo atendieron en el Centro Médico Nacional Siglo XXI y al ser informado Mauro, entonces Subsecretario de Prensa en la Presidencia de la República, procuró dar su apoyo a la familia de don Jaime Adalberto.
Bueno, el jefe de la Dinastía Arroyo, fotógrafos del diarismo mexicano y reconocido en todos los medios, era el Jefe de Información Gráfica y Deportes en el mencionado diario. Fue compadre del inolvidable torero Lorenzo Garza, “El Ave de las Tempestades” y de periodistas como don Daniel Cadena Zeta.
Los reporteros eran, además de los ya mencionados, Miguel Pereda Mena y Héctor Herrera. Anselmo López Martínez cubría el béisbol y se ganó un premio del diario La Afición por acertar en los resultados de una Serie Mundial. Todo está en la mente de mi estimado Jaime Andrés.
El diario advertía en su primera plana que no publicaba nota roja (policíaca) por respeto a sus lectores.
ENCUENTRO EN “LA PRENSA”
No recuerdo la fecha exacta de cuando Mauro se integró a la Redacción de La Prensa, pero sí que fue bien recibido y desde el primer día se ganó la confianza de quienes seríamos sus amigos y compañeros por buen lapso de tiempo.
Como reportero de las “fuentes políticas”, prueba de fuego para todo reportero, porque los asuntos en esa época requerían conocimientos para redactar las notas y Mauro se ganó el respeto en el ambiente político y entre sus colegas de “la fuente”. Redactó la columna con temas políticos.
Ya en esos días, en la segunda mitad de los años sesenta, la Redacción estaba integrada con valores del periodismo como Félix Fuentes Medina, Mario A. Santoscoy, Manuel Arvizu y el duranguense Juan Pablo Rosell.
“Quiero ver al Director. Soy Fausto Zapata Loredo, era el corresponsal de La Prensa en San Luis Potosí”, una noche recibí, accidentalmente, al potosino al que presenté con el director, Manuel Buendía. Platicaron y Fausto fue asignado a la guardia nocturna. Después cubriría las fuentes judiciales.
Sí Manuel Buendía imprimió otra imagen del “Diario que Dice lo que otros Callan”, con el equipo de lujo al que se sumaban veteranos como José Ángel Aguilar Solís, Carlos Borbolla Miranda, César Silva Rojas, Rafael Pérez Martín del Campo, en el área de Auxiliares de Redacción los hermanos Leonardo, Roberto y Pepe Femat Ramírez, entre una larga lista.
En los preludios de la postulación de Luis Echeverría Álvarez, candidato presidencial del PRI, Fausto Zapata ya estaba involucrado en la política. Fue jefe de Prensa en la CNC, con los líderes Augusto Gómez Villanueva y Alfredo V. Bonfil Pinto. Después se incorporó a la campaña de Echeverría.
Al inicio del sexenio, en 1970, Fausto quedó en la Oficina de Prensa en Los Pinos y llegó a Subsecretario del ramo. En la Dirección General de Información, el licenciado Jiménez Lazcano. Con ellos estuvieron Juan Antonio Muñoz, Eduardo Kuri y Luis Humberto Valdivia, también forman parte de La Prensa.
EXTRAODINARIO SER HUMANO
En unos minutos se esparció la noticia del fallecimiento del Economista, Periodista y Académico. La reacción generalizada fue de dolor, pesadumbre, tristeza, en el medio periodístico mexicano y en el ambiente oficial. Uno de los primeros en comunicármelo fue el licenciado Augusto Gómez Villanueva, representante de la corriente echeverrista.
El colega Arturo Ríos recordó su amistad con Mauro y dijo haber conocido a Mauro Jiménez Mora.
Luis Alberto Rodríguez Juárez escribió que era “hueso” en Notimex, gracias a mi amigo Servando González y “me llamó el licenciado Mauro para decirme que le preguntara al Presidente, ¿cómo mantendría el equilibrio entre las potencias mundiales si fuera Secretario General de la ONU?”.
Luis Alberto, ahí en el hangar presidencial de la Ciudad de México, se cubrió de gloria y la respuesta apareció en primeras planas de los diarios. “Mauro me dijo, oye niño ven”.
Edmundo Cázarez Cárdenas calificó a Mauro como uno de los mejores voceros presidenciales, dejando una huella imborrable.
En un extenso comentario periodístico, el entrevistador número uno en el periodismo moderno y autor del libro “¡A Lo Mero Macho!”, escribió: “…estamos convencidos que detrás de ese férreo profesionalismo, existía un extraodinario ser humano, generoso, amable, educado, sabía escuchar y compartía infinidad de experiencias y anécdotas vividas a lo largo de su quehacer periodístico”.
Otro párrafo es muestra del estrujante dolor de Edmundo, a quien Mauro Jiménez le dio abrigo temporal en su casa, donde conoció a los pequeños Gabriel y David Jiménez Romero. Leí: “Debo confesar que me cuesta mucho trabajo encontrar las palabras adecuadas para rendir un humilde reconocimiento y homenaje al extraodinario ser humano que tuvo la paciencia de enseñarme el apasionante mundo del periodismo y relaciones humanas”.
A su memoria llegó el trato que recibían los reporteros, de parte de Mauro Jiménez, siempre respetuoso, amigable y conocer del oficio. “En su oficina la secretaria particular era la atractiva Cristina Gallardo, auxiliada por el ingeniero Lamberto Martínez y el abogado Ulises Olguín, así como Luis Humberto Valdivia”.
Categóricamente afirmó que fundó y dirigió la Revista Macroeconomía, el 1 de marzo de 2002, mi coautor, como periodista no fue corrupto ni corruptor en funciones oficiales, siempre un servidor público que no buscó ni aceptó recompensa.
La foto que acompaña este comentario periodístico la tomó, el 24 de agosto de 2024, Jaime Andrés Arroyo Olín; aparecen de izquierda a derecha: José Luis Uribe, entonces presidente del Club Primera Plana; la maestra Margarita Romero Luelmo, Mauro Jiménez Lazcano, su servidor y Jaime Andrés.
jherrerav@live.com.mx