No habían pasado ni seis horas desde que la dirigencia nacional de Morena pidió a los operadores y simpatizantes de las «corcholatas» no confrontarse por el proceso interno, cuando el equipo de Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard ya se peleaban en redes sociales.

El diputado federal Miguel Ángel Torruco, quien es operador político de la jefa de Gobierno, acusó al excanciller de incumplir un acuerdo de no llevar porra a la sesión del Consejo Nacional el domingo pasado e incluso de agredirla verbalmente, al reclamarle «piso parejo».

«Quien viola los acuerdos no tiene palabra y quien no tiene palabra no tiene convicciones ni mucho principios, si exigen piso parejo hay que iniciar con el ejemplo», soltó el legislador en un video.

Su compañero de bancada en San Lázaro, Emmanuel Reyes, quien es operador de Ebrard, le respondió: «En política hay que hablar de lo que se sabe, no de lo que se imagina o se inventa».

Las reglas aprobadas por el Consejo de Morena para elegir al «Coordinador de la Defensa de la Transformación», que en unos meses más será el candidato presidencial, establece que los aspirantes «evitarán» confrontaciones personales, expresiones de desprestigio, descalificación o agresión hacia sus adversarios, además de «alentar» a sus simpatizantes y adherentes no recurrir a la denostación, calumnia o violencia verbal en contra los otros participantes.

Esto también se promete en la carta compromiso que firmaron las «corcholatas» al momento de registrarse.

Así, se espera que los 70 días de proselitismo que realizarán los aspirantes presidenciales serán de enfrentamiento y guerra sucia entre sus simpatizantes y operadores, y en menor medida entre los contendientes.

El líder nacional del partido, Mario Delgado, reconoció que será difícil controlar a los equipos, por eso, demandó, los participantes y la dirigencia deben hacer un llamado constante a no caer en agresiones.

«Sí es bueno que los aspirantes manden el mensaje a sus simpatizantes de que no hay necesidad de agredir a nadie, no debe hacerse, es incorrecto», dijo.

Priva incertidumbre sobre recursos

En el acuerdo que firmaron los aspirantes a la candidatura presidencial de Morena se establece que su movilización por el país deberá realizarse con austeridad.

Incluso, les desglosan los recursos prohibidos: presupuesto público, empresarial o de actividades presuntamente ilícitas.

«Se negarán establecer relaciones con personas o grupos que ofrezcan recursos condicionados al otorgamiento, desde el poder público de prebendas o privilegios futuros», indica el documento firmado por los contendientes.

La dirigencia acordó apoyar a cada uno con 5 millones de pesos para sus labores proselitistas, como se dio a conocer durante los registros que se celebraron el pasado viernes.

Para ello, el Comité Ejecutivo Nacional designó como «delegados nacionales» a Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Ricardo Monreal.

Al entregar ese recurso, la dirigencia nacional cerró la puerta al financiamiento externo.

Sin embargo, el Comité Ejecutivo Nacional de Morena reconoce que no habrá forma real de comprobar si los contendientes gastan más de esa cifra.

Con información de Reforma