Creada en 1914, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, la FTC por sus siglas en inglés, se ocupa de evitar que haya prácticas anticompetitivas, desleales, engañosas en el mercado estadunidense, protegiendo así a los ciudadanos de los lobos del mercado económico de aquel país y garantizando una actividad comercial legítima.

Hoy, el presidente de este organismo, Bernd Lange, se reunió con la Junta de Coordinación Política del Senado de la República y con su homónimo, Ricardo Monreal Ávila.

Legisladoras y legisladores firmaron conversaron sobre experiencias y se hicieron comentarios mutuos respecto a la actividad económica y comercial de ambos países y el intercambio de productos dentro del marco del T-MEC, pero también reconociendo a la Unión Europea como el tercer socio de nuestro país y celebrando la entrada en vigor del Tratado Integral y Progresista de la Asociación Transpacífico.

Ricardo Monreal dijo a la comitiva que acompañaba a Lange que México y la Unión Europea, a través de la diplomacia parlamentaria, “han demostrado tener el compromiso de consolidar los principios y valores compartidos, como el cuidado del medioambiente, la inclusión social, la protección de los derechos humanos, el respeto a las minorías y la defensa de la democracia”.

Y aunque el mundo está en vilo por el conflicto en ciernes, el senador Monreal Ávila conminó para que, desde sus butacas, o curules mejor dicho, trabajen en hacer llamados a la paz y a la conciliación.

Pero más allá de eso, hizo recalcó que la mexicana es una de las economías más abiertas del mundo: “Tenemos una extensa red de Tratados de Libre Comercio con 50 países, en donde viven más de mil 300 millones de personas”. Estos Tratados, que por supuesto se han engrosado en este periodo de la Cuarta Transformación, de lo que también les platicó, han sido firmados en su mayoría desde décadas atrás.

Con la entrada en vigor del Tratado Integral y Progresista de la Asociación Transpacífico, el TIPAT, iniciamos un proceso de modernización de los estándares comerciales, con la incorporación de nuevos temas que se vinculan con el comercio y que son parte de la Agenda transformadora del país; por ejemplo, en materia de derechos laborales, medioambientales y competitividad.

Con ambos instrumentos, el T-MEC y el TIPAT, confía Monreal Ávila, más allá de que se da paso a la modernización “de los estándares comerciales con la incorporación de nuevos temas que se vinculan con el comercio, por ejemplo en materia de derechos laborales, medioambientales y competitividad”, se sentarán las bases para “un futuro común más próspero y dotarán de mayor certidumbre a nuestras relaciones económicas futuras” y, lo más importante, se comenzarán a traducir en beneficio de los gobernados de ambos países.

“Seguimos en la búsqueda de un futuro favorable” para todos, concluyó Monreal Ávila.