Vivimos en una sociedad que celebra a los millonarios, a las empresas con gran valor de mercado, sin importar su ética, las prácticas monopólicas, el impacto que tienen en el medio ambiente, consumo desmedido de energía eléctrica, de agua, de residuos, tampoco importa que en las fábricas laboren niños, otras evaden impuestos, pero los propietarios son muy cercanos al gobierno en turno.
En cambio, están sobre los que tienen pequeños o medianos negocios, los saturan con impuestos, multas y hasta sufren el cobro de piso.
«Nadar contracorriente», significa que a pesar de la
s adversidades se puede salir adelante, encontrar una pasión que nos permita cambiar el mal pronóstico en la vida.
También usamos el término «nadar contracorriente» cuando a pesar de los obstáculos imitamos a los salmones, que nadan cuesta arriba.
En la historia de vida muchos nos esforzamos por salir adelante y no siempre es por dinero: por un sueño, una labor altruista, por compartir las enseñanzas, lograr un objetivo o ser artista y en la búsqueda de reconocimiento de la familia, de nosotros mismos.
Hace años asistí a un taller de escritura dándome cuenta que el maestro les hacía críticas severas, denigrantes a los asistentes y ninguno se defendía. Cuando analizó mi cuento nada le gustó, todo criticaba. Por eso cuando salí me prometí que no regresaría, me dio pena por los que ya tenían tiempo tolerando las críticas severas, tal parecía que el maestro lo que quería era que ninguno lo superara.
Esa creencia que tenían en tiempos pasados, yo la superé, etiquetar el defecto, ser señalado como el chivo expiatorio por los padres, y en el salón de clases ya se demostró que más que ayudar a los alumnos, dejó daños a la autoestima y a la seguridad en sí mismos. También superamos el machismo, las comparaciones entre hombres y mujeres, somos complementarios.
Nuestros pensamientos «nadan en la corriente», los deseos, los éxitos y los fracasos, la felicidad y la desdicha, las esperanzas, las convicciones, la inocencia y las culpas, la abundancia y la pobreza, las virtudes, el comienzo y nuestro fin. También «nada en la corriente» nuestra libertad.
Si analizan la vida de muchos famosos les puede servir de inspiración. Es muy conocido, los que nacieron en la abundancia se dedican a despilfarrar y destruirse como el hijo del cantante Camilo Sesto.
El hambre, el deseo de tener mejores oportunidades, es la lucha para «nadar contracorriente». La historia del famoso creador de Apple, Steve Jobs quien fue un niño adoptado.
Pocos conocen a Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo, tan sencillo en su manera de vivir sigue en su modesta residencia, es un genio de las inversiones.
El padre de Buffett como corredor de bolsa, fue uno de los grandes damnificados de la catástrofe bursátil y económica, sufrió el crack del 29, Estados Unidos quedó sumido en la llamada Gran Depresión, su hijo Warren tuvo una infancia marcada por privaciones.
A los 10 años vendía periódicos casa por casa, chicles, limonada, cargaba palos de golf. A los 11 años hizo su primera inversión, compró tres acciones en la Bolsa. Años después compró el periódico que repartía, antes de ingresar a la Universidad ya había invertido en máquinas de juegos para los negocios. A los 26 abrió su propia sociedad de inversiones. Es muy introvertido, le aterraba hablar en público, después de tomar un curso aprendió a controlar las emociones en su cuerpo: la sudoración de las manos, los latidos del corazón.
Comenta en su libro: “Me daba terror hablar en público, no se pueden imaginar cómo me ponía cuando tenía que dar una charla… hasta vomitaba. De hecho, organicé mi vida de tal manera que nunca tuviera que ponerme frente a nadie». Hoy en día imparte conferencias para 40 mil personas.
El problema es que se obsesionó con su negocio y no disfruta la vida, descuidó su relación de pareja que fue la causa de su divorcio.
Tras sobreponerse a un cáncer de próstata en 2012, Buffett ha seguido con su labor filantrópica, lleva una vida sin lujos excesivos, a sus 94 años se retiró de Berkshire Hathaway para disfrutar un poco más la vida, tiene una de las sociedades más poderosas del mundo.
Lo bueno es que 90% de su fortuna la va a donar a obras filantrópicas.

rosamchavez@hotmail.com
Twitter X @DrRosaCh